viernes, 7 de noviembre de 2014

Oportunidad de Inversión en Bienes Raíces en Ecuador, Kennedy Norte estrene oficina en venta de 810 m2

 

 

Oportunidad de Inversión en Bienes Raíces en Ecuador, Kennedy Norte estrene oficina en venta de 810 m2

 

"Es un placer poner a su consideración esta interesante opción para inversión ubicada en Kennedy Norte

Se trata de una oficina en venta de 810 m2 listas, de estreno

 

Retorno estimado de inversión en Renta aproximada a 16 c/m2 (Rentabilidad anual de un 10% y debido a las grandes inversiones de la zona por parte del gobierno nacional se logre una plusvalía de un 10% anual).

 

Entre los edificios representativos tenemos el edificio las Cámaras, Hilton Colón, World Trade Center, Blue Towers, Edificio Claro, etc..

Precio: US$1.800.000 dólares (Un millòn Ochocientos Mil Dólares Americanos)

 

Adjunto los principales beneficios

"Alta Plusvalía del 10% al 15% anual aproximado"

"Renta de oficina : 10% anual"

Plusvalía + Renta: 20% al 25% Alta Rentabilidad

Retorno de inversión 5 años aprox o menos.

- Excelente Ubicación en pleno centro financiero

- Buenos acabados

- Listas para estrenar ya! Rentabilidad inmediata.

- Edificio Inteligente con planta eléctrica, seguridad electrónica

- Contamos con varios tamaños de oficina de acuerdo a su necesidad.

- Ideales para Centros Médicos, Cías de Seguros, etc..

 

Financiamiento Bancario o Crédito Directo a 36 meses (20% de entrada y 10% interés anual)

- Inversión en ladrillo 100% seguras.

 

    Saludos Cordiales,

 

    Enrique Rodríguez

    Asesor Inmobiliario

    Cel.: 0992290830

    www.caracolcorp.com

 

Oportunidad de Inversión en Bienes Raíces en Ecuador, Kennedy Norte estrene oficina en venta de 810 m2

 

 

Oportunidad de Inversión en Bienes Raíces en Ecuador, Kennedy Norte estrene oficina en venta de 810 m2

 

"Es un placer poner a su consideración esta interesante opción para inversión ubicada en Kennedy Norte

Se trata de una oficina en venta de 810 m2 listas, de estreno

 

Retorno estimado de inversión en Renta aproximada a 16 c/m2 (Rentabilidad anual de un 10% y debido a las grandes inversiones de la zona por parte del gobierno nacional se logre una plusvalía de un 10% anual).

 

Entre los edificios representativos tenemos el edificio las Cámaras, Hilton Colón, World Trade Center, Blue Towers, Edificio Claro, etc..

Precio: US$1.800.000 dólares (Un millòn Ochocientos Mil Dólares Americanos)

 

Adjunto los principales beneficios

"Alta Plusvalía del 10% al 15% anual aproximado"

"Renta de oficina : 10% anual"

Plusvalía + Renta: 20% al 25% Alta Rentabilidad

Retorno de inversión 5 años aprox o menos.

- Excelente Ubicación en pleno centro financiero

- Buenos acabados

- Listas para estrenar ya! Rentabilidad inmediata.

- Edificio Inteligente con planta eléctrica, seguridad electrónica

- Contamos con varios tamaños de oficina de acuerdo a su necesidad.

- Ideales para Centros Médicos, Cías de Seguros, etc..

 

Financiamiento Bancario o Crédito Directo a 36 meses (20% de entrada y 10% interés anual)

- Inversión en ladrillo 100% seguras.

 

    Saludos Cordiales,

 

    Enrique Rodríguez

    Asesor Inmobiliario

    Cel.: 0992290830

    www.caracolcorp.com

 

jueves, 6 de noviembre de 2014

Oportunidad de Inversión en Bienes Raíces en Ecuador, Kennedy Norte estrene oficina en venta de 810 m2

 

 

Oportunidad de Inversión en Bienes Raíces en Ecuador, Kennedy Norte estrene oficina en venta de 810 m2

 

"Es un placer poner a su consideración esta interesante opción para inversión ubicada en Kennedy Norte

Se trata de una oficina en venta de 810 m2 listas, de estreno

 

Retorno estimado de inversión en Renta aproximada a 16 c/m2 (Rentabilidad anual de un 10% y debido a las grandes inversiones de la zona por parte del gobierno nacional se logre una plusvalía de un 10% anual).

 

Entre los edificios representativos tenemos el edificio las Cámaras, Hilton Colón, World Trade Center, Blue Towers, Edificio Claro, etc..

Precio: US$1.800.000 dólares (Un millòn Ochocientos Mil Dólares Americanos)

 

Adjunto los principales beneficios

"Alta Plusvalía del 10% al 15% anual aproximado"

"Renta de oficina : 10% anual"

Plusvalía + Renta: 20% al 25% Alta Rentabilidad

Retorno de inversión 5 años aprox o menos.

- Excelente Ubicación en pleno centro financiero

- Buenos acabados

- Listas para estrenar ya! Rentabilidad inmediata.

- Edificio Inteligente con planta eléctrica, seguridad electrónica

- Contamos con varios tamaños de oficina de acuerdo a su necesidad.

- Ideales para Centros Médicos, Cías de Seguros, etc..

 

Financiamiento Bancario o Crédito Directo a 36 meses (20% de entrada y 10% interés anual)

- Inversión en ladrillo 100% seguras.

 

             



    Saludos Cordiales,

firma
    Enrique Rodríguez
    Asesor Inmobiliario
    Cel.: 0992290830
logo vacio chico

martes, 5 de agosto de 2014

WG: BUENOS DIAS USTED RECIBE 300.000 EUROS OFRECIDOS POR MICROSOFT

 

Usted tiene gane 300.000 Euros para la retirada de sus ganancias debe toda urgencia ponerse en contacto con el Gabinete de Maestra LAURENCE MAMINA el superviseuse de la tómbola dicha.
Para más de infos, por favor, inmediatamente infórmese de la pieza adjunta.

viernes, 6 de diciembre de 2013

SFBL cara libro premios de lotería hoy. Su email ID ha ganado US $500.000.00USD

Tipo de lotería del sur cara libro!
SFBL-Günther, Kronach Str.60
D-96052 Bamberg, Alemania
447045758470
VIId: SFBL/Millionenformel/05/1288
PARTE II SKL/25/8787
Esto es para informarle que su email ID ha ganado un premio de consoluted de la
SFBL cara libro premios de lotería hoy. Su email ID ha ganado US $500.000.00USD (500 mil dólares).
Para comenzar su reclamación, póngase en contacto con reclamaciones SFBL cara libro lotería de su agente.
------------------------------ ------------------------------ -------------------------
Nombre: Sra. Clara Anderson
Director de agente de lotería de libro de reclamaciones SFBL cara
Correo electrónico: mrsclaraanderson@yahoo.com
------------------------------ ------------------------------ --------------------------
Nota: Este libro de la cara SFBL lotería Premio Promo fijo y depositar en deferencia bancos tres 3 International Bank en Alemania, un Banco Nacional de los Estados Unidos de América y África Banco diamante, depende de donde era su propio archivo de pago.
Son consejos para completar este formulario para la tramitación inmediata de su dinero de premio.

Nombre completo:
DIRECCIÓN:
Posición:
País:
La cantidad de ganancia:
Móvil:
EDAD:
SEXO:
Sinceramente,
La señora Clara Anderson
Coordinador de Internet
Libro de cara de lotería nacional programa internacional de la lotería.
Nota: Por favor deje de responder a este cuadro sólo contacto su reclamo, el agente vía este ID de correo electrónico (mrsclaraanderson@yahoo.com)
Saludos personales de la lotería nacional del libro de la cara


========================================

jueves, 26 de septiembre de 2013

TESINA DE ANTROPOLOGÍA



INTRODUCCIÓN


Aunque el sistema médico-legal ha buscado la ayuda de los antropólogos físicos por su maestría en análisis esquelético desde mucho tiempo antes, la sección de la ANTROPOLOGÍA FÍSICA DE LA ACADEMIA AMERICANA DE LAS CIENCIAS FORENSES (AAFS) RECIÉN FUE ESTABLECIDA FORMALMENTE EN 1972.
Los antropólogos forenses se concentran en características biológicas humanas en el nivel de la población, con especial atención a destacar la unicidad que fija a un individuo como diferente  de todos los otros. Este núcleo en el aislamiento de cada ser humano como entidad única es la esencia de la antropología forense.


La práctica de la antropología forense se centra en el gravamen de cada aspecto de restos humanos esbozados en un contexto médico-legal con el fin de establecer identidad y, en lo posible, la causa de la muerte y de las circunstancias que rodean este acontecimiento. También abarca análisis de imagen, la reconstrucción, la identificación y la comparación facial del individuo vivo y de los muertos. Invitan al antropólogo forense lo más a menudo posible para asistir a las agencias policiales cuando la descomposición, la desmembración, o alguna otra lesión penosa hacen imposible reconocer a una persona o utilizar el arsenal normal de técnicas tales como huellas digitales. Más allá de asesinato, de guerra y de desastre en masa, a los individuos; se investiga y consulta a los gobiernos; y autentifican restos históricos e incluso los prehistóricos se confían a estos especialistas también.


Esta disciplina se ha ampliado dramáticamente como resultado de un aumento casi exponencial en la investigación y nuevos progresos tecnológicos. Se han desechado o modificado las viejas técnicas; y, más importantemente, se han introducido algunos otras técnicas nuevas que han aumentado enormemente la exactitud del análisis esquelético.


OBJETIVO


El objetivo del presente trabajo es aportar con los estudiantes de antropología, medicina, y muy especialmente estudiantes judiciales que estén interesados en la criminología, futuros profesionales de las ciencias forenses y criminalísticas, quienes,  eventualmente, tengan la oportunidad de participar como perito en investigaciones con un conocimiento eminentemente práctico, que le permita cumplir los pasos mínimos necesarios para documentar y analizar cadáveres frescos, en descomposición o esqueletizados.


Con la ayuda de la comprensión de la naturaleza, el alcance y aplicación de la Antropología Forense, conociendo y manejando sus métodos y técnicas y visualizando la relación científica con otras ciencias afines como la Medicina Legal, la Anatomía, la Odontología Forense y la Patología, el Profesional del Derecho, orientado a la Ciencia Penal, puede valorar el aporte de la Antropología Forense al Orden Legal.
Desde principios de la década de los ochenta, cuando principalmente en varios países de América Latina se comenzaron a investigar violaciones de los DDHH producidas en el pasado, el aporte de las ciencias forenses se convirtió en fundamental.


Organismos internacionales de diversa índole, enfatizaron fundamentalmente dos criterios que deberían estar presentes en este tipo de investigaciones, que son:


a)                         La realización de exámenes independientes de todo tipo de presión política y;
b)                          El cumplimiento de métodos científicos aceptados por la comunidad internacional.



ASPECTOS GENERALES

La identificación del hombre como ser individual, poseedor de Derechos y Obligaciones, es necesaria durante su vida; y debe ser establecida después de su muerte, debido a los intereses legales, sentimentales y económicos.

Debido a que la identificación se realiza en vivos y muertos, la Antropología Forense centra su objetivo en los restos óseos humanos, en un contexto legal, siendo de especial utilidad en los casos en que las víctimas son halladas en avanzado estado de putrefacción, reducción esquelética, mutilación o carbonización.

“Por medio del estudio de los restos óseos el Antropólogo Forense puede determinar el sexo, la edad, la raza, la estatura y demás características propias, con el fin de  establecer una identidad positiva” (SOLLA, 1991).  













IMPORTANCIA

La Antropología Forense tiene el objetivo de la materialización de la prueba a efectos judiciales mediante una metodología científica. Cualquier ciencia se convierte en forense en el momento que sirve al procedimiento judicial.


La investigación criminalística nace dentro de la Inteligencia, y los descubrimientos surgidos en la especialidad forense, se desarrollan posteriormente en los Gabinetes de Policía Científica, otras operaciones militares y especialmente en las operaciones de estabilidad y apoyo.
La complejidad de nuevos datos ha desbordado a la criminalística, la tendencia actual se dirige hacia una ampliación del campo interdisciplinar por lo que continuamente se van integrando nuevas especialidades y tampoco es un campo judicialmente atribuido en exclusividad a la Policía, sino que precisamente por la complejidad creciente intervienen los Institutos de Medicina Legal, los de Toxicología del Ministerio de Justicia, las Universidades y también entidades privadas, donde el Criminalista va ganando terreno en investigación científica, flexibilidad y libertad universitaria y profesional.


 








HISTORIA

La Antropología Forense, como disciplina científica es relativamente nueva y casi desconocida en nuestro país.
Esta disciplina científica tuvo sus orígenes en el siglo XIX, pero no fue sino reconocida hasta 1939, fecha en que KROGMAN publicó su famoso artículo “GUIDE TO IDENTIFICATION OF HUMAN SKELETAL REMAINS” (GUÍA PARA LA IDENTIFICACIÓN DE RESTOS ESQUELÉTICOS HUMANOS), en la revista del FBI.
No es así con la pericia, pues data de los años 1798, fecha en que se realizó un peritaje de restos de óseos humanos, realizado en la Banda Oriental, documentado por ZOISA LARROZA, en 1985.
Un gran impulso que recibió esta disciplina fue a partir de la Segunda Guerra Mundial, con los estudios que se llevaron a cabo para el reconocimiento de los restos de los soldados americanos que murieron en la misma, así como en los conflictos bélicos posteriores de Corea y Vietnam. Estos estudios fueron de gran importancia para establecer los diferentes patrones a ser utilizados; como por ejemplo:
Edad Anagráfica (edad al morir), diagnóstico de sexo, determinación de la afinidad racial, cálculo de la estatura y otros tópicos de identificación (FERLLINI, 1990). 
















ANTROPOLOGÍA FORENSE

Concepto
La antropología física forense se encarga de la identificación de restos humanos esqueletizados, dada su amplia relación con la biología y variabilidad del esqueleto humano. También puede determinar, en el caso de que hayan dejado marcas sobre los huesos, las causas de la muerte, para tratar de reconstruir la mecánica de hechos y la mecánica de lesiones, así como aportar, de ser posible, elementos sobre la conducta del victimario por medio de indicios dejados en el lugar de los hechos y el tratamiento perimortem (enfermedad y trauma) y posmortem (Tafonomia) dado a la víctima, para poder aclarar o determinar el delito cometido.


Grados de certeza
Los antropólogos forenses son invitados a menudo como testigos expertos para rendir una opinión en un tribunal de justicia sobre la identificación de un individuo. Varios resultados son posibles para que se pueda establecer una identidad. Si no hay nada para eliminar en una comparación potencial, el grado de certeza de una identificación depende de la exactitud de las técnicas y de la presencia de factores incuestionables de individualización.

CATEGORÍAS

Las tres categorías siguientes se han sugerido:
Identificación Posible
Una comparación es posible si no hay incompatibilidad importante que excluya a un individuo de la consideración. Sin embargo, debe ser acentuado que, mientras que esta asignación previene la exclusión inmediata, no implica probabilidad. Un juicio de posible simplemente hace a este individuo elegible para que después, se le realice  una prueba más rigurosa y especializada.
Indeterminado o poco concluyente
Las comparaciones anticipadas de numerosos casos sobreviven a la investigación inicial, pero la mayor parte de éstos seguirán en la categoría  indeterminado. Esto es debido al hecho de que una gran cantidad de características muy similares son compartidas por los miembros de cualquier edad, sexo, grupo de raza, o nacionalidad dada, y así no puede ser demostrada fehacientemente, en un juicio, la identidad.
Los ejemplos generales incluyen  patrón de calvicie, la quijada ajustada, ojos marrones, la nariz prominente, y la saliente del oído. Las características específicas de la población tales como prognatismo alveolar en negros, los incisivos en forma de pala en indios americanos y braquicefalia en blancos no son también definitivas. Si  características o factores idiosincrásicos de individualización no pueden ser aislados y ser emparejados, la comparación se puede  considerar indeterminado. La existencia de solo semejanzas generales, compartidas, significa que una conclusión definida no se puede alcanzar de un modo u otro. Incluso si parece ser una probabilidad fuerte para una comparación, sin una característica única para fijar a ese individuo por separado, la clasificación final debe estar en esta categoría.
Identificación positiva
Una identificación positiva puede ser declarada solamente si no hay absoluta contradicción o duda. Esta conclusión se puede alcanzar solamente basada en la presencia de factores únicos de individualización.






TAFONOMÍA FORENSE
Concepto

El análisis de Tafonomia remonta los acontecimientos que siguen la muerte de un organismo para explicar la condición de los restos.

Factores

Los numerosos factores que se deben considerar son:
La descomposición, la depredación animal y dispersión, alteración por los agentes atmosféricos y variación de la temperatura, entierro, sumisión en agua, erosión, enterramiento, etc.
Es esencial estar familiarizado con las manifestaciones de estos factores para establecer la información vital tal como tiempo desde muerte y distinguir los efectos de acontecimientos ambientales (antemortem) o enfermedad y trauma  (perimortem.)
Tiempo desde muerte
El establecimiento de cuando ocurrió la muerte es una de las determinaciones dominantes para que las personas encargadas de la aplicación de la ley lo hagan. Es raramente fácil estimar el  tiempo desde la muerte de manera exacta, y esta determinación se vuelve más difícil con cada hora que pasa. No llaman el antropólogo forense, generalmente, a  un caso, hasta que la descomposición o la mutilación hacen a una víctima irreconocible y borra otras características de identificación. El grado de descomposición y la secuencia de pistas importantes como  la producción de huevos de insectos, pueden ser interpretados solamente correctamente si el examinador esta familiarizado con la manera como los factores tales como condiciones de la temperatura y del entierro afectan a  la secuencia de estos procesos. Por ejemplo, el frío, las cubiertas y el entierro retardan la deterioración; el calor, la humedad, y la exposición la aceleran. Incluso los criminales astutos se imbuyen con una noción superficial de este conocimiento e intentan, como se ve en  televisión, engañar autoridades almacenando un cuerpo en un congelador para alterar el tiempo  de la muerte evidente.
Pistas
A menudo, se presentan los antropólogos forenses con un cuerpo completamente destrozado.  En esta situación, el investigador debe buscar pistas más sutiles. ¿Está el pelo presente? ¿Siguen siendo los huesos grasientos? ¿Hay olor? ¿El blanqueo ha ocurrido? ¿Se entierran con los artefactos a partir de otra era (tal como una bala de mosquete encajado en un hueso)?
Si se encuentran los efectos personales, pueden ayudar también a limitar el plazo. Aunque generalmente es solamente posible asignar un límite más bajo.
Huesos quemados
Los antropólogos han conducido estudios para determinar los efectos de la quema sobre el hueso. Hay muchas situaciones forenses donde es vital esto, extendiéndose de los fuegos fatales de un  edificio o un  coche o de las explosiones, a las tentativas de destruir a un  cuerpo de una víctima de asesinato. El color y la textura de un hueso dan pistas importantes al calor y a la intensidad del resplandor, así como la duración de la exposición aproximada. La exposición limitada o indirecta a la fuente de la llama puede producir solamente rayas del hollín o presentar un color entre amarillo / marrón desteñido, mientras que si es directa, la exposición intensa causará grietas y socarrará o ennegrecerá los huesos. Si la quema es directa y prolongada, sólo  la ceniza puede permanecer. Un esqueleto o aún un solo hueso pueden demostrar los varios niveles de destrucción basados en la posición concerniente al fuego. El proceso ardiente también causa la sequedad y la contracción, así puede cambiar el tamaño, el peso, y la forma del hueso.
Los expertos pueden detectar si los restos incinerados, incluso en la condición de fragmentos, son humanos o no humanos por el tamaño y la configuración de su macro y micro estructura. La inmolación es a menudo incompleta y bastante se deja para determinar si la víctima era o no madura o adulta. Si el final de un hueso largo está intacto, la presencia o la ausencia de fusión epifisaria indicarán el nivel de  madurez. Por otra parte, si los fragmentos minúsculos del hueso se encuentran con los extremos fundidos, esto puede señalar a un pequeño animal adulto tanto como  a un niño humano.





La mayoría de la gente tendría poca dificultad el separar de un grupo de normal, de seres humanos desnudos, por edad, del sexo, y  raza porque se ha aprendido a reconocer las manifestaciones morfológicas de estas categorías. Sin embargo, estas determinaciones aparentemente simples llegan a ser mucho más difíciles si una persona se está ocupando de un grupo de esqueletos descarnados (cuadro 1). Para esto, el entrenamiento especial y la experiencia son necesarios (la figura también demuestra la secuencia y la dirección del retiro del hueso a la hora de la excavación de un esqueleto para evitar todo daño posible).
Todos los gravámenes esqueléticos comienzan con lo que KROGMAN  refirió como  "los cuatro grandes"; (edad, sexo, raza, y estatura y estructura).
Cada característica disminuye en la característica de "posible"; aunque en pareja  el sexo solamente lo disminuye a la mitad. Si un esqueleto esta completo e indemne, estas cualidades se pueden determinar con gran exactitud. Usando las últimas técnicas, el sexo se puede determinar con certeza, la edad es estimada con un margen máximo de 5 años, y la estatura aproximada con un desviación estándar alrededor de 1.5” (3.5 cm).
La asignación al grupo de raza Caucasoide, Mongoloide, o Negroide se puede lograr con un alto nivel de certeza. Sin embargo, los Antropólogos Forenses tienden  más a tratar con los especímenes, generalmente, hechos fragmentos, así que de ellas se debe preparar para obtener tanta información como sea posible de cada hueso.





Cuadro 1 (El esqueleto humano). Las flechas demuestran la secuencia y la dirección del retiro del hueso: 1. huesos de pie, 2. huesos de mano, tibia 3. patelfo, 4. Peroné, 5.fibula, 6. Fémur, 7. Antebrazos y cúbito), 8. Humeras, filcull  9. Epífisis ilíaca, 10.  Mandíbula, 11. Clavículas, 12. Esternones, 13. Costillas, 14. Caderas, 15. Coxis, 16. Sacros, 17. Vértebras lumbares, 18. Omóplatos, 19. Vértebras torácicas. Vértebras cervicales del Q.
Durante los años del crecimiento y del desarrollo, el esqueleto experimenta una  secuencia ordenada de cambios que comienzan con la formación y la erupción de dientes de hojas caducas y de su reemplazo con la dentición permanente, alrededor de la edad de 12 años (excepto para las terceras muelas). Aunque  este proceso varíe algo por la variable sexo, y los factores de la salud.
La edad en la muerte se puede estimar en el plazo de a 1 año en un sub adulto normal si los estándares apropiados se utilizan (cuadro 2; a y b)
Una vez que las segundas muelas se entran en erupción completamente, la atención se centra en el esqueleto. El sistema esquelético  no es completo en el nacimiento, pero comienza con la formación y el crecimiento de centros de la osificación. Con algunas excepciones, los huesos son endocondriales en la naturaleza, es decir, primero se forma en el cartílago que es gradualmente substituido por el hueso. Hasta el principio de la adolescencia, los huesos largos, para el ejemplo, consisten en la diáfisis y las epífisis en ambos extremos. Éstos son conectados por los metafases cartilaginosos o las regiones cada vez mayor que se substituyen por el hueso cuando el crecimiento es completo. Porque el crecimiento en cada empalme huesudo se termina en diversas edades y en un orden del sistema, el trazado de la progresión de la unión epifisaria permitirá la estimación de la edad en el plazo de a 1 año a partir de cerca de 13 a 18 años. La progresión comienza con el codo y termina con el hombro (cuadro 3). Así, si un húmero tiene la epífisis (más baja) distal fundida y la epífisis (superior) próxima abierta, este indica a un adolescente entre 13 y 18. La edad entonces es establecida claramente determinando qué empalmes en el resto del cuerpo se han fundido, dónde la unión está comenzando, y donde todas las epífisis siguen siendo totalmente abiertas. Aunque como con la dentición, puede haber variación por el sexo, la población, y el estado de salud.
Una vez que el crecimiento es completo, la valoración de la edad se convierte en mucho más difícil porque los cambios de la edad del post maduro son sutiles, irregular, y a menudo altamente variable a partir de un individuo, además porque las remodelaciones y patrones sean sensibles a una variedad de factores internos y externos. Así, hay mucha  variación en el proceso del envejecimiento en sí mismo, así como en cómo se refleja en el cuerpo. Incluso en vida hay siempre individuos que tienen un " look" mucho más viejo o más joven que el de su edad cronológica. Es igual, si no peor, en el esqueleto.
Desde el principios de los 80, ha habido una oleada del interés en la investigación sobre el gravamen adulto de la edad. Aunque la edad no se pueda determinar con la precisión absoluta (incluso de los restos descarnados), las modificaciones de técnicas existentes y, más importantes, la introducción de métodos de nuevos sitios esqueléticos han mejorado grandemente la exactitud.
De éstos, la técnica de la fase del extremo esternal de la costilla está demostrando ser la más confiable, y ha soportado la prueba externa intensiva, introducida por los autores.
Estos estándares dividen la gama de progresión morfológica observada a partir de la adolescencia hasta los  70 años en nueve fases (O a 8) (cuadro 4). Los intervalos de confianza llegan hasta un  95% en la aplicación se tienen un margen de ±1.5  a partir de los 30 años y un ±5  hasta los 70 años en la fase Terminal. Es importante considerar que los métodos usados fueron diseñados para rendir una alta gama de probabilidad en la edad; ya que los puntos estimados no son exactos estadísticamente ni realistas.

 



Cuadro 2 Desarrollo y erupción de los dientes de leche (A) y la dentición permanente (B) con su correspondiente edad.

 


Cuadro 3 Orden del encierro epifisario durante el principio de la adolescencia con los huesos que forman los empalmes del codo (e) a partir de cerca de 12 a 14 años de edad, siguiendo  (en los intervalos aproximadamente de un año) por la cadera (h), el tobillo (a), la rodilla [K], y la muñeca (w) y conclusión con los hombros por edad 18 a 22 años.


Los estudios han revelado que el sistema de la costilla es fácil de aplicarse con poco error del intraobservador. La investigación adicional concluyó que aunque los estándares fueron basados en la cuarta costilla, las costillas colindantes 3 y 5 estaban casi siempre en las mismas fases.
Las comparaciones de las sínfisis púbicas (el sitio más de uso frecuente desde los años 20) y de las costillas de los mismos individuos indicaron que la costilla era dos veces mas confiable para reflejar la edad  más exactamente y los moldes de la costilla fueron introducidos en 1993.
Desafortunadamente, los casos forenses esbozados no son generalmente completos e indemnes, así que el antropólogo forense debe poder determinar edad en la muerte de tantas maneras como sea posible porque el hueso de la observación no se encuentra siempre. Por más de 60 años, la sínfisis púbica fue defendida lo más a menudo posible por su valor para la estimación de la  edad, pero a mediados de los años ochenta, se convirtió en evidente que había problemas con los  estándares existentes, y varias modificaciones del método se desarrollaron como la del MÉTODO DE TODD, que a diferencia de la original, tiene10 fases,. Algunos de éstos métodos fueron diseñados para el análisis, mientras que otros, incluyendo moldes de sínfisis, fueron creados específicamente para el uso en casos forenses individuales, mientras que no sea demasiado difícil emparejar los huesos a los moldes, extremadamente de par en par, el nivel de confianza se ha mantenido durante al menos unos 50 dentro del rango de 95% . SUCHEY considera la sínfisis púbica confiable para los individuos debajo de 40, pero observa que la utilidad de este indicador disminuye después de la edad 30 o después de la terminación del terraplén ventral. Para los casos durante 40 años de edad, SUCHEY indica que la morfología esternal del final de la costilla es el único indicador confiable de la edad.
Por otra parte, las pruebas independientes de estos moldes sinficos, junto con otros de estudios anteriores, concluyeron que todas estas técnicas no son del todo exactas.
A menudo, solamente se encuentra un cráneo, y; mientras que hay muchas pistas para establecer el envejecimiento, ningunas de ellas son exactos o confiables.
Los huesos del cráneo, articulados en las líneas dentadas llamadas las suturas se cierran y puede borrarse con edad. Sin embargo, la progresión del encierro craneal de la sutura es tan variable que pocos médicos los consideran exactos en el plazo de 20 años en cualquier dirección (ÍSCAN Y LOTH). Aunque este sitio fuera el primer elegido para una cuantificación sistemática del envejecimiento, desde los años 1920, nunca se ha considerado confiable. Incluso los autores de las modificaciones más recientes no abogan su uso como método único. El desgaste de diente se debe considerar, pero, otra vez, no como el  único indicador de las poblaciones modernas.
Los cambios de la edad se pueden también detectar en huesos largos, pero solamente de manera radiográfica o histológica. Las radiografías pueden revelar las alteraciones en densidad del hueso, que reflejan el desgaste conforme avanza la edad, pero no con algún grado de exactitud.  Puede también ser observado en el nivel celular basado en análisis histomorfométrico de una sección representativa del hueso largo o de la costilla.          
La edad se calcula desde los centros de osificación, mediante ecuaciones de regresión. Las desventajas principales a esta técnica incluyen la destrucción del hueso, el tiempo para la preparación de la muestra para que sea lo mas exacto posible, el equipo especializado, y de la interpretación de  un profesional experimentado en este método.
Finalmente, hay la variación individual significativa que se puede producir por factores aparte del proceso del envejecimiento. Los dientes se pueden también seleccionar  para la estimación de la edad. Varias características se pueden ser sujetas a los análisis de regresión. De éstos, la transparencia de la raíz puede considerarse como el criterio más importante, especialmente de casos forenses recientes. La microscopia  de scanner de electrones, se utiliza para cuantificar el crecimiento de capas  en el cementum dental. Este acercamiento fue originado por los biólogos de la fauna e intentado solamente recientemente en seres humanos.  Una vez más estas técnicas son desperdiciadoras de tiempo, requieren del retiro y la destrucción de dientes, confían en la preparación y el equipo especializados, y están sujetos de una considerable variación, especialmente en las más viejas escalas de edades.
En la vida normal y los muertos descarnados, el sexo es una variable discreta (uno es claramente varón o hembra). Las diferencias entre los sexos son mucho menos distintas en el esqueleto donde las manifestaciones morfológicas y métricas se superponen para formar una serie continua.    No hay, por ejemplo, ningún tamaño absoluto sobre todo lo que es masculino y todo lo que corresponde a  femenino. Una vez más si el esqueleto adulto es completo o por lo menos tiene una pelvis intacta, el sexo puede ser determinado generalmente con una exactitud del 100%. Sin embargo, como en los casos forenses anteriores, los esqueletos mencionados  raramente están completos y los huesos disponibles pueden no ser obviamente dimorfos. Muchas publicaciones atestiguan a las complejidades del dimorfismo sexual.
Las características sexuales primarias (órganos genitales del externo) están presentes en el tejido suave incluso antes de nacimiento, pero ninguno con tal marcador definitivo todavía que se ha observado en el esqueleto. Aunque las diferencias del sexo se hayan cuantificado en esqueletos no maduros, siguen siendo sutiles hasta que las características de sexo secundario comiencen a convertirse durante la adolescencia. Las tentativas en identificación sexual de los huesos pre-púberes han sido realizadas usando los análisis de diferencias crecimiento basadas entre los varones y hembras, pero los resultados están lejos de considerarse definitivos.
En el adulto, la determinación más simple y más exacta del sexo se puede hacer por el gravamen morfológico de la pelvis. Los huesos púbicos y la muesca ciática son más anchos en hembras, dando por resultado un ángulo subpúbico obtuso y con una entrada pélvica más abierta para facilitar el parto. La pelvis masculina es más estrecha y construida solamente para la ayuda y la locomoción.
Un conocimiento cuidadoso de la morfología craneal puede permitir que los expertos se acerquen a la exactitud de 90 o del 95%. Sin embargo, es necesario que el observador esta familiarizado con las variantes especificas de la población, porque las características ligadas al sexo varían a partir de un grupo a otro.
Generalmente, los varones tienden a tener huesos más ásperos con crestas y cantos más grandes, porque estos a menudo son sitios del acceso del músculo (cuadro 4). La nueva investigación ha llevado al descubrimiento que la mandíbula solamente es casi tan sexual dimorfa como una pelvis completa. En varones adultos, LOTH Y HEIMEBERG, observaron que el ramus posterior tiene una forma angular o una flexión distinta en el nivel de la superficie oclusal de las muelas, mientras que las hembras lo conservan recto, en la configuración juvenil (véase el cuadro 5).
La cuantificación de las diferencias del tamaño permite a veces un grado de separación razonable de los sexos. Aunque haya un número de técnicas métricas del cráneo y de la pelvis, este tipo de análisis es especialmente útil en huesos largos donde no están las obvias  diferencias morfológicas. Las fórmulas de la función discriminante se han calculado de las dimensiones de huesos numerosos y de sus subestructuras, pero estos métodos son altamente específicos para  la población, incluso dentro de los tres grupos de razas principales. Los indios asiáticos son, por ejemplo, Caucasoides, pero ellos sin perceptiblemente más pequeños y más gráciles que blancos americanos o europeos. Así, serian, métricamente mal diagnosticados,  la mayoría de los varones indios,  como hembras, si se utilizan los estándares americanos. Interesantemente, la largura total de un hueso largo no es generalmente tan buen  discriminador como el diámetro principal, la circunferencia del eje, o la anchura epifisaria distal.
Durante muchos años, los biólogos esqueléticos han intentado encontrar la evidencia de la maternidad en la pelvis. ÁNGEL sabía que el embarazo y el parto están asociados al rasgado y al reacoplamiento de los ligamentos en la superficie dorsal del hueso púbico.
Él razonó que el grado de marcar con una cicatriz puede ser utilizado para estimar el número de nacimientos (cuadro 6). HOUGHTON Y DUNLAP apoyaron  este concepto y lo aplicó al surco pre-auricular. Sin embargo, otras observaciones han revelado que hay picaduras similares en las hembras sin hijos, llevando a la conclusión de que hay otros factores que también pueden  ser responsables para estas formaciones.











Cuadro 4 la pelvis masculina es caracterizado por el ángulo subpúbico estrecho, el cuerpo púbico triangular, y proporcionalmente el cuerpo del sacro, en contraste con el ángulo subpúbico amplio, el cuerpo púbico del cuadrado, y el cuerpo sacro más pequeño en la hembra. Los cráneos masculinos tienen una frente que se inclina en comparación con una frente más vertical en hembras. Una frente prominente, un proceso mastoideo grande, y una protuberancia occipital del desarrollo bien son también asociados con el cráneo masculino. La mandíbula masculina tiene un ramus doblado y derecho o barbilla cóncava; en hembras, el ramus es recto y la barbilla es redonda y acentuada (D. France.)



Cuadro 5






Cuadro 6 El parto marca con hoyos en el aspecto dorsal del alcance femenino del hueso púbico; de nulíporo (ninguno niño) (izquierdo superior) a los nacimientos numerosos (la derecha inferior). (ÁNGEL L. J. PHYS. Antropólogo 30/4/ 1969).

Raza    
La raza puede ser definida como mecanismo clasificatorio  para las características biológicas. Hay tres grupos de raza importantes a los cuales la mayoría de la gente puede ser asignada: Caucasoide, Mongoloide, y Negroide. Sin embargo, habrá siempre casos ambiguos debido a la adición. Por otra parte, hay mucha de variación dentro de cada grupo, y el color de piel es solamente un aspecto de la clasificación racial.
Sueco, italianos, egipcios, y los indios de Asía parecen muy diferentes, pero todos tienen el  esqueleto  "blanco"; aunque algunos indios pueden tener piel del marrón oscuro, incluso si un esqueleto es claramente Caucasoide, no hay indicador esquelético de las características del suave tejido, tales como color del ojo o forma del pelo.
En la morfología esquelética, cráneo – facial, es el mejor indicador del fenotipo racial (cuadro 7). Un cráneo largo, bajo, estrecho que exhibe el prognatismo alveolar (saliente delantera de las quijadas) y una nariz ancha, plana con los travesaños lisos es característico en los negros.

CAUCASOIDE




  NEGROIDE



MONGOLOIDE


 A (LATERAL)                                                       B  (FRONTAL)

Cuadro 7 A Y B. Diferencias de raza en los cráneos Caucasoides, de Mongoloides, y Negroides. (TRANCE AND S. RHINE).
Los blancos son caracterizados por un cráneo alto, redondo, o cuadrado, una cara ortognática o recta,  nariz larga y estrecha. Debe ser tenido presente que éstos son arquetipos o las descripciones ideales y allí son muchas variaciones dentro de cada grupo y se superponen con las otras. También debe ser acentuado que los huesos no dan a cualquiera la indicación directa de la intensidad o de la tonalidad del color de piel dentro de una raza. Además, el color de los huesos ellos mismos refleja solamente lo que fueron expuestos los restos desde a la muerte.
Aunque no tan obvias, las diferencias  raciales  pueden ser encontradas morfológicamente y métricamente en muchas partes del cuerpo. Los blancos exhiben una notable curvatura anterior del fémur con respecto a los fémures más rectos de negros. La pelvis es más estrecha en negros, pero esto se detecta mejor con medidas. Las diferencias del tamaño reflejan disparidades en las proporciones del cuerpo entero. En el promedio, los negros tienen miembros proporcionalmente más largos que blancos; lo contrario es verdadero para Mongoloides
Como dimorfismo sexual, la existencia del dimorfismo racial ha llevado al desarrollo de las fórmulas de la función discriminante de medidas de muchas piezas del esqueleto, pero estos métodos son sexo y específico de la sub-población. En el análisis final, las adiciones multirraciales pueden confundir incluso a los mejores médicos y clasificar inequívocamente, porque las técnicas más modernas o porque la gama de variación normal, es tan real que todas las variantes posibles no pueden ser anticipadas
Casi cada hueso contribuye a la estatura total de un individuo; sin embargo, la contribución relativa varía grandemente. Singular y colectivamente, el fémur y la tibia son los componentes más importantes de la altura. En cambio, un hueso de pie tiene entrada muy pequeña. Por lo tanto, el mejor gravamen de la altura se obtiene de las fórmulas de la regresión derivadas de longitudes femorales y tibiales. Estas ecuaciones se han calculado para todos los huesos largos - aunque un hueso de brazo no será tan exacto como uno de la pierna, puede ser la única parte encontrada. Se han hecho las tentativas de aumentar exactitud usando las contribuciones combinadas de huesos múltiples.
Los Biólogos Esqueléticos y a los Antropólogos Forenses se encuentran a menudo con los huesos dañados, las fórmulas se han ideado para estimar estatura de los restos fragmentarios. Primero, la longitud total del hueso se extrapolan del fragmento, después esa figura se utiliza para la regresión final. Este paso adicional agrega al error estándar de valoración, pero es mejor que ninguna estimación en absoluto.
Las proporciones del cuerpo varían por la raza y el sexo. Los negros, por ejemplo, tienen mayor altura, en relación con huesos más largos que los blancos. Así, es necesario establecer el sexo para utilizar las fórmulas correctas de la regresión para la valoración de la estatura. Los estándares más de uso frecuente están por TROTTER, para los blancos y los negros.

IDENTIFICACIÓN PERSONAL
Algunas pistas a la estructura de cuerpo se pueden también encontrar en los huesos, puesto que actúan como sitios del accesorio del músculo. Las crestas y los cantos y la aspereza prominentes de los huesos indican que una persona era muscular en un cierto punto durante vida. Las superficies huesudas lisas y los pequeños orígenes del músculo son característicos de un individuo grácil o sedentario. Es importante tener presente que aunque los varones intrínsecamente tengan más masa del músculo que hembras, existen varones que no han desarrollado su cuerpo y se ven como un cuerpo femenino.
FACTORES DE INDIVIDUALIZACIÓN
Incluso, después que se han determinado las afinidades generales del grupo y las características demográficas, el antropólogo forense debe entonces intentar encontrar los rasgos que son peculiares a un individuo particular, en vida, unas pueden observar características distintivas, tales como huellas digitales, las cicatrices, los tatuajes, una nariz inusualmente grande, los oídos que resaltan, los miembros blandos, los desaparecidos o los dientes quebrados, perdidos etc. En el esqueleto, las anomalías individuales pueden extenderse de evidencia de la intervención quirúrgica, tal como un perno de acero para reparar suturas de un hueso quebrado o del alambre en el esternón resultado de cirugía de corazón. El grado de cura puede revelar si los días, las semanas, o los años han pasado desde la operación. La presencia de trabajo dental es muy provechosa. Si un dentista trató a una persona, las comparaciones se pueden hacer con los expedientes dentales de desaparecidos. Es también posible emparejar las características distintivas disponibles antes de la muerte y las radiografías post mortem.
Un gran número de enfermedades dejan sus rastros en el esqueleto: cánceres de hueso primarios y los tumores metastáticos avanzados (osteosarcoma, mieloma del múltiple) forman lesiones características, al igual que las enfermedades infecciosas (osteomielitis, meningitis, sífilis terciaria, lepra, y tuberculosis). Desordenes tales como la enfermedad de PAGET (el raquitismo, el achondroplasia, la anemia, y la artritis, pueden causar  deformaciones severas). El trauma puede también ser identificado: Una nariz quebrada que curó un asimétrico, una bala no fatal alojada en el cráneo, formación callosa que seguía a la fractura. Un pariente pudo recordar cierta lesión y un doctor o un hospital pueden tener radiografías a comparar con los restos.
Los huesos se pueden marcar con los patrones reconocibles del uso que pueden indicar con el uso de las manos y la tensión ocupacional. Una jarra o un jugador de tenis profesional derecha exhibirían un mayor grado de desgaste diferenciado junto con evidencia del desarrollo desproporcionado del músculo en ese lado. El cabeceo del béisbol también se ha asociado a la presencia de espículas huesudas en la muesca cubital. Las formaciones distintivas se han ligado a las ocupaciones y a las actividades numerosas para las cuales fueron nombradas por ejemplo el cuello de ordenadora, pulgar del vaquero, dedos de costurera, rodilla de minero, y parte inferior de tejedor, por nombrar algunos.
El último individualizador es el DNA, cada uno posee un  código genético único. En la ausencia de sangre o de tejido suave, el DNA se puede extraer a veces de los huesos. Sin embargo, como la huella dactilar, debe haber un expediente de la víctima con su  perfil del DNA, para que la comparación haga una identificación positiva. Si no hay expediente, el DNA se puede comparar con el de un familiar cercano, pero ésta puede eliminar solamente la posibilidad del parentesco.
Si la búsqueda se reduce a algunos individuos posibles, sus fotografías se pueden comparar a los restos. Este procedimiento se conoce como la superposición del cráneo en la foto. Si ningún desaparecido conocido cabe en la descripción, la única opción es intentar la reconstrucción facial, con la tarea difícil de reconstruir su aspecto durante la vida con las características del cráneo. Sin embargo no es una ciencia exacta, la semejanza está a veces muy cerca, para facilitar la identificación.
El establecimiento de identidad no se limita a los restos esqueléticos. Está llegando a ser cada vez más importante poder determinar si dos o más fotografías representan al mismo individuo. La comparación del tipo Foto a Foto exige la comparación de las imágenes fotográficas tomadas en diversas horas bajo diversas condiciones. Este relativamente nuevo tipo de análisis confía en el gravamen métrico y morfológico y la comparación de características faciales.
El único libro sobre este tema, es ANÁLISIS FORENSE DEL CRÁNEO (“FORENSIC ANALYSIS OF THE SKULL”), editado  por ÍSCAN Y HELMER,  y presenta las técnicas avanzadas desarrolladas por un arsenal internacional de expertos.
Superposición de  Cráneo a Foto
Este método puede ser intentado si las fotografías o las radiografías están disponibles de individuos, en respuesta a la  descripción derivada de un esqueleto con el cráneo y la mandíbula intacta. En este procedimiento, los esquemas suaves del tejido reconocibles en una fotografía se sobreponen sobre el cráneo (cuadro 8). El objetivo es saber si las señales huesudas del cráneo alinean con el tamaño,  la configuración, y la colocación de las características en la fotografía, si una comparación llega a ser posible, no se puede considerar concluyente. Si la superposición revela una disparidad obvia, tal como la posición de las órbitas o longitud de la nariz o tamaño de la barbilla, el individuo puede ser eliminado como la víctima.
Reconstrucción Facial
Las tentativas de duplicar aspecto del cráneo se han hecho desde 1895.  Desde entonces, los numerosos refinamientos técnicos han aumentado el índice de éxito, pero la reconstrucción facial todavía está lejos de ser una ciencia exacta. Puede ser intentada de dos maneras: como un dibujo de dos dimensiones o escultura tridimensional, empleando el cráneo en sí mismo; o, una reproducción. Esta última fue emprendida a menudo para determinar como se verían  los cráneos de la gente famosa, tal como la reconstrucción de Bach (cuadro 9).
Cuadro 8. Muestra de la superposición de Cráneo a foto, mostrando vertical (izquierda) y horizontal (derecho) se partió de comparaciones de un cráneo con una fotografía de la víctima.
La correlación de la cara y del cráneo se ha estudiado extensivamente. Algunas características se pueden predecir mejor que otras, pero en la mayoría de los casos hay pocas reglas absolutas. FEDOSYUTKIN Y NAINYS, observaron que el tamaño y la forma de la espina dorsal nasal dan una buena indicación. Si la extremidad de la nariz es horizontal, se vuelve hacia arriba, o  hacia abajo. Las líneas temporales son una guía a la anchura de la frente, la forma del alveolar  de la mandíbula predice una protección más baja del labio, y el tragus del oído corresponde al borde superior del meatus auditivo externo. Muchas otras asociaciones son más tentativas, por ejemplo la correlación de la forma del proceso mastoide con los lóbulos de oído atados o libres y cresta supramastoidea con la saliente del oído.
En cualquier tipo de reconstrucción facial, una vez que se calculan los gruesos medios del tejido y se siguen los contornos huesudos, muchos detalles restantes se dejan para conjeturar porque el cráneo no proporciona todos los indicadores necesarios predecir cada formación suave del tejido. Incluso el médico más experto no puede determinar las características vitales tales como gordura, color del pelo o estilo, los tonos exactos de la carne, pelo facial, o si una persona parecía más vieja o más joven que su edad cronológica.
Aunque la mayor parte del trabajo del Antropólogo Forense gira alrededor de víctimas difuntas, actualmente están invitando a los Antropólogos Forenses, con un aumento de frecuencia, para identificar al autor de un crimen. Esto se puede ligar directamente al uso, que se eleva súbitamente, del aparato video de  vigilancia como impedimento al crimen. Este acercamiento se ha intentado durante muchos años, pero el desarrollo metodológico en la comparación fotográfica todavía está en su infancia. La investigación en curso ahora trata de establecer los estándares para el análisis antropométrico y morfológico de una imagen fotográfica basada en una comprensión profundizada de la morfología facial y cómo puede ser cuantificada de las fotografías.











 Cuadro 9 Reconstrucción facial desde el cráneo de J. S. Bach.

Una de los aspectos más desafiantes es la tentativa de emparejar cuadros de la misma persona en  varias edades. Aparecen  dos tipos de características morfológicas distintas:
1)    Los que son claramente vulnerables a los efectos de la edad;
2)    Los que siguen siendo relativamente estables a través de edad adulta.
Las manifestaciones del proceso del envejecimiento y de los márgenes  en los cuales ocurren varían grandemente, a partir de un individuo a otro, porque hay muchos factores genéticos y ambientales implicados. Esto hace imposible predecirlo. Pero se tiende hacia  las tendencias más generales. Pero los cambios no se dan en un cierto plazo, ni todo es debido al envejecimiento; algunos se pueden ligar a las alteraciones en forma de vida y salud, tal como fluctuaciones en la nutrición, la actividad física, fumar, y la exposición al sol. En las fotografías siguientes se ilustran las diferencias en el aspecto durante un período de aproximadamente 15 años (cuadro 10).




       24 años                                       35 años                                  40 años
 

            33 años                                  41 años                              49 años

 






Cuadro 10 comparación fotográfica de los autores en un periodo de  16-17 años: Loth a los 24 ,35 y 40 años; Iscan a los 33, 41 y 49 años
Hay muchas limitaciones porque las fotografías se hacen raramente bajo exactamente mismas condiciones. Los problemas son numerosos y pueden incluir diferencias en la iluminación, la calidad fotográfica, la posición de la cabeza, el ángulo, la expresión facial, la fluctuación del peso, calvicie, y crecimiento del pelo facial, entre otros. A pesar de las desventajas potenciales, ésta puede ser la única opción si se trata de un sujeto vivo pero ningún cadáver existe para la comparación. Esta técnica puede excluir definitivamente a una persona, pero en la ausencia de rasgos de la individualización, una comparación positiva no puede ser declarada.

CAUSA DE LA MUERTE
Los Antropólogos Forenses pueden determinar a veces la causa de la muerte, pero solamente si la evidencia del trauma o de la enfermedad se coloca en los huesos. El experto debe primero poder distinguir las lesiones antes de la muerte, que ocurrieron durante la vida, de los trauma del perimortem y  la hora de muerte, además  de la destrucción post mortem después de muerte. Las muestras fácilmente reconocibles de la intervención curativa y quirúrgica son ciertas indicaciones que una  lesión sucedió por lo menos algunos días antes de muerte. Las heridas de Perimortem en tejido blando o hueso fresco pueden tener diferentes  características que el daño post mortem para huesos secos.
Si los proyectiles (balas, pelotillas de la escopeta, cabezas de la flecha, etc.) o sus impresiones características se encajan en los huesos, la trayectoria del objeto se puede seguir para determinar si un órgano vital o un vaso sanguíneo importante fueron alcanzados. Las balas de gran alcance pueden romper un cráneo, pero la reconstrucción cuidadosa puede revelar generalmente las heridas de la entrada y de la salida (cuadro 11). La presencia de biselar en los bordes de la herida da pistas importantes al ángulo y a la dirección de la entrada. Porque el hueso es sólido, la medida de la herida de la entrada puede indicar el calibre de la bala o el tamaño del cartucho. Es también importante analizar los patrones de la fractura. En caso de que más de una bala esté presente, el patrón puede ayudar designado al punto de la entrada del primero y de tiros subsecuentes.
Los rastros metálicos depositados en una marca del corte podrían indicar el uso de un cuchillo, de un picador de hielo, de un destornillador,  etc., ya que el trauma embotado puede dejar su marca en los huesos de muchas maneras, extendiéndose de roturas incompletas y de fracturas deprimidas del cráneo a las roturas limpias y a las costillas machacadas.
A menudo, no hay una causa clara de la muerte, ya natural o de otra manera, porque no se pueden encontrar las evidencias en los restos osteológicos. A excepción de algunos cánceres, hay pocas enfermedades directamente fatales en la era post antibióticos, que  invaden el esqueleto de la gente que vive en sociedades modernas. Las balas y los cuchillos pueden matar sin tocar  los huesos de forma perjudicial, la estrangulación puede no ser perceptible si el tejido y el cartílago suaves se han descompuesto. Incluso cuando el trauma  perimortem es obvio, puede no ser posible determinar si una fractura del cráneo, por ejemplo, resultó de un ataque asesino a la cabeza, o una caída accidental, o el subsecuente desmayo de una persona posterior a un ataque fatal del corazón, especialmente si han transcurrido los meses o los años.
 Cuadro 11. Herida de bala al cráneo con la barra usada para determinar el camino de la bala. Observe que la herida de la salida a la izquierda dio lugar a la destrucción casi de la mitad de la cara.
La naturaleza de este campo exige un  alto nivel de educación y de la experiencia. Un estudiante  interesado en hacerse Antropólogo Forense debe construir una base sólida tomando los cursos que hará crecer su nivel de conocimiento respecto de la Biología, la Anatomía y Fisiología, Osteología, Química, Arqueología, y Antropología Cultural y Física.
Es importante unirse a una organización respetada como aprendiz para establecer una conexión al campo y a familiarizarse con los expertos en él. El objetivo del nivel académico debe ser tratar de alcanzar un Ph.D.
Sería particularmente ventajoso elegir un programa doctoral en un departamento de la antropología acreditada o de biología humana que incluya a un experto reconocido en la disciplina que está implicada activamente en trabajo forense del caso.




FÓRMULAS

Las fórmulas son funciones  que nos permiten obtener un resultado mediante el reemplazo de datos.
A continuación detallaremos las más usuales en el área de la Antropología Forense. 

DATACIÓN POR CARBONO-14

En una excavación arqueológica se encontró un pedazo de una herramienta de madera y el arqueólogo afirma que tiene 5000 años de antigüedad. Se encuentra la momia de un niño en lo alto de los Andes y el arqueólogo dice que el niño vivió hace más de 2000 años.
¿Cómo saben los científicos la edad que tiene un objeto o unos restos humanos?
¿Qué métodos utilizan y como funcionan esos métodos?
En ésta tesina examinaremos los métodos con los que los científicos utilizan radioactividad para determinar la edad de los objetos de la forma más exacta posible: La datación por Carbono-14
Los protones caracterizan a los elementos químicos. Todos los átomos con igual número de protones tienen características químicas idénticas. Los neutrones no.
Dentro de los elementos se incluyen átomos con diferente número de neutrones, llamados isótopos de un elemento. Todos los isótopos de un elemento tienen el mismo número de protones, pero varían en el número de neutrones.
En 1896 el químico HENRY BECQUEREL descubrió la radiactividad natural, consistente en la desintegración espontánea de los isótopos, es decir, en las variaciones que sufren en el número de neutrones o protones de su núcleo, emitiendo radiaciones.
Cuando varía el número de neutrones, el isótopo se convierte en otro isótopo distinto del mismo elemento. Si la modificación varía el número de protones se produce un cambio de elemento.
Estas desintegraciones radiactivas se producen espontáneamente, pero a un ritmo regular, pudiendo establecerse su periodo. El periodo de un isótopo radiactivo es el espacio de tiempo necesario para que la cantidad inicial de ese isótopo se reduzca a la mitad.
Los métodos comúnmente más utilizados para averiguar la edad [datar] de las formaciones geológicas, involucran el proceso denominado decaimiento radioactivo. Ciertos átomos son inestables, y sus núcleos se separan en partes transmutando en otros elementos al emitir una partícula de alta energía consistente en dos protones y dos neutrones [un núcleo de Helio o partícula "alfa"], un proceso conocido como "decaimiento alfa". Otros elementos radioactivos decaen cuando un neutrón de su núcleo se rompe produciendo un protón y un electrón. El protón permanece en el núcleo, y el electrón es emitido [expulsado fuera del núcleo] a muy altas velocidades -proceso conocido como "decaimiento beta".
La datación por carbono-14 es un procedimiento para determinar la edad de ciertos objetos arqueológicos que tengan un origen biológico con una antigüedad de hasta cerca de 60.000 años. Se utiliza para fechar cosas tales como: huesos, madera, fibras vegetales que fueron creadas en un pasado relativamente reciente por actividades humanas.

Cómo se forma el Carbono-14

Los rayos cósmicos se incorporan a la atmósfera de la Tierra en grandes cantidades al día. Por ejemplo, cada persona es golpeada por alrededor de medio millón de rayos cada hora. No es infrecuente que un rayo cósmico colisione con un átomo de la atmósfera, creando un rayo cósmico secundario en la forma de un neutrón enérgico y éstos neutrones enérgicos colisionan con átomos de Nitrógeno. Cuando choca el neutrón, un átomo de nitrógeno -14 (siete protones, siete neutrones) se convierte en un átomo de carbono-14 (seis protones, ocho neutrones) y en un átomo de hidrógeno (un protón, 0 neutrones). El carbono-14 es radioactivo, siendo su “período” de 5730 años (a los 5730 años de la muerte de un ser vivo la cantidad de C14 en sus restos fósiles se reduce a la mitad).

El Carbono-14 en los seres vivos

Loa átomos de C14 que los rayos cósmicos crean se combinan con oxígeno para formar dióxido de carbono CO2, el cual es absorbido por las plantas e incorporados a sus fibras para realizar la fotosíntesis. Los animales y las personas comen plantas y, por tanto, también toman C14.  La ratio C14/C12 en la atmósfera y en todos los seres vivos en cualquier momento es prácticamente la misma, es decir, permanece constante. Aproximadamente uno de cada billón de átomos de carbono es del tipo C14. Los átomos de carbono-14 están constantemente desintegrándose, pero son reemplazados por nuevos átomos de C14 a un ritmo constante. En éste momento, su cuerpo aloja un cierto porcentaje de átomos de C14  y todos los animales y plantas tiene ese mismo porcentaje.

Datación de un fósil por el C14
El cálculo de la pérdida de C14 en los organismos muertos se utiliza para datar a los fósiles. Un Fósil, es cualquier evidencia directa de un organismo con más de 10.000 años de antigüedad.

Un fósil puede consistir en:
  • Una estructura original, por ejemplo un hueso, en el que las partes porosas han sido rellenadas con minerales, como carbonato de calcio o sílice, depositados por aguas subterráneas.
  • Una sustancia, como la madera, cuyas moléculas han sido reemplazadas por materia mineral.
  • Los moldes naturales formados tras la disolución por las aguas subterráneas de las partes duras de algunos organismos; las cavidades resultantes se rellenan más tarde de sedimentos endurecidos que forman réplicas del original.

Otros tipos incluyen:
  • huellas,
  • restos intactos conservados en terrenos congelados, en lagos asfálticos y en turberas,
  • insectos atrapados en la resina endurecida de antiguas coníferas (en la actualidad se denomina ámbar).
  • excrementos fosilizados conocidos como coprolitos, que suelen contener escamas de peces y otras partes duras de animales devorados.
Los fósiles suministran un registro del cambio evolutivo a lo largo de 3.000 millones de años en la escala geológica del tiempo.
Aunque los organismos multicelulares han podido ser abundantes en los mares que existían en el precámbrico —hace 4.600 millones de años— eran exclusivamente criaturas con cuerpos blandos, incapaces de crear fósiles. Por lo tanto, la vida precámbrica apenas ha dejado rastro.
El registro fósil se enriqueció mucho más cuando aparecieron las cubiertas duras y los cuerpos con esqueleto al comienzo de la era paleozoica, hace 570 millones de años. Los geólogos del siglo XIX utilizaron esta riqueza fósil para establecer una cronología de los últimos 500 millones de años.
En cuanto los organismos vegetales o animales mueren, cesa el intercambio con la atmósfera y cesa el reemplazo de carbono de sus tejidos. Desde ese momento el porcentaje de C14 de la materia orgánica muerta comienza a disminuir, ya que se transmuta en N14 y no es reemplazado.
La masa de C14 de cualquier fósil disminuye a un ritmo exponencial que es conocido. Se sabe que a los 5730 años de la muerte de un ser vivo la cantidad de C14 en sus restos fósiles se ha reducido a la mitad y que a los 57300 años es de tan solo el 0,01% del que tenía cuando estaba vivo.
Sabiendo la diferencia entre la proporción de C14 que debería contener un fósil si aún estuviese vivo (semejante a la de la atmósfera en el momento en que murió) y la que realmente contiene, se puede conocer la fecha de su muerte de forma bastante exacta.
Para medir la cantidad de carbono 14 restantes en un fósil, los científicos incineran un fragmento pequeño para convertirlo en gas de dióxido de carbono. Se utilizan contadores de radiación para detectar los electrones emitidos por el decaimiento de carbono 14 en nitrógeno. La cantidad de carbono 14 se compara con la de carbono 12, forma estable del carbono, para determinar la cantidad de radiocarbono que se ha desintegrado y así datar el fósil.
Una fórmula para calcular la edad de una muestra (su antigüedad) es:
La Desintegración Radiactiva:

t = [Ln(Nf/No)/(-0,693)]. t1/2

Donde Ln es el logaritmo neperiano, Nf/No es el porcentaje de carbono-14 en la muestra en relación con la cantidad en el tejido vivo, y t1/2 es el “período” del C14 (5730 años, es decir, el periodo de desintegración a la mitad del C14).
Nf = C14 final del fósil, No= C14 original del tejido vivo

Así pues, si usted tuviera un fósil con un 10% de C14 en relación con una muestra viva, entonces el fósil tendría una antigüedad de:

t = [Ln(0,10)/(-0,693)]. 5730 años
t = [(-2,303)/(-0,693)]. 5730 años
t = [3,323]. 5730 años
t = 19.040 años

Desintegración radiactiva
Algunos átomos son inestables y se desintegran espontáneamente emitiendo radiaciones. Se ha observado que el tiempo en que determinada substancia se reduce a la mitad, llamado período, es una constante característica de ella e independiente de la cantidad que haya.
LA LEY DE RUTHERFORD sobre la desintegración radiactiva dice que el número de átomos de un elemento radiactivo transformados en un tiempo determinado es proporcional al número de átomos de ese elemento que estén presentes en la substancia, en particular, la fórmula que describe la desintegración es de la forma:

N(t) = N0·e k t

Donde: N(t) = número de átomos radiactivos presentes al tiempo t.
No= número de átomos radiactivos presentes originalmente,
e = 2.7183,
k = velocidad de desintegración,
t = tiempo transcurrido
t 1/2 = período del elemento utilizado.
El período de los elementos radiactivos puede utilizarse a veces para determinar la fecha de sucesos del pasado de la Tierra. Las edades de las rocas de más de 2000 millones de años pueden establecerse mediante la desintegración radiactiva del uranio (de 4500 millones de años de vida media).
En un organismo vivo, cada gramo de carbono contiene 10 -6 gramos de C 14. Tras su muerte, el organismo deja de absorber carbono y la proporción de C 14 decrece a medida que se va desintegrando. Su vida media es de unos 5730 años, de modo que es posible estimar la edad de restos orgánicos: los arqueólogos han fechado así conchas, semillas, objetos de madera, o la fecha en que se realizaron pinturas rupestres. (Hállese k en la fórmula de desintegración del C14).
El período del C14, es decir, el tiempo que tarda la radiactividad en reducirse a la mitad, en el caso del C14  es de 5.730 años; su descenso a la cuarta parte representará una duración de 11.460 años, etc. Para etapas superiores a los 20.000 años, los cálculos resultan inciertos en razón de la debilidad de la radiación. La conversión del C14 en acetileno hace retroceder los límites de la investigación hasta los 50.000 años, es decir, solo es confiable datar objetos con una antigüedad de hasta 50.000 años.
Por medio de la actividad metabólica, el nivel de carbono 14 en un organismo vivo se mantiene en equilibrio con la atmósfera o con el de otras partes de la reserva dinámica terrestre, como el océano. A partir de la muerte del organismo, el isótopo radiactivo empieza a desintegrarse a un ritmo conocido sin ser reemplazado por el carbono del dióxido de carbono atmosférico. Su rápida desintegración limita, en general, el periodo de datación a unos 50.000 años, aunque a veces se extienda el método hasta 70.000 años. La incertidumbre de la medida aumenta con la antigüedad de la muestra.
Aunque el método se adapta a una gran variedad de materiales orgánicos, su precisión depende del valor usado para la vida media de las variaciones en las concentraciones atmosféricas de carbono 14 y de la contaminación. En 1962, la vida media del radiocarbono fue redefinida desde 5.570 ± 30 años a 5.730 ± 40 años; por ello, algunas determinaciones anteriores requieren un ajuste, y debido a la radiactividad introducida en los últimos años en la atmósfera, las dataciones de radiocarbono se calculan desde 1950. La escala temporal del carbono 14 contiene otras fuentes de incertidumbre que pueden producir errores entre 2.000 y 5.000 años. El problema más grave es la contaminación posterior al depósito, que puede estar causada por filtración de agua subterránea, por incorporación de carbono más antiguo o más joven, y por captación de impurezas en el terreno o en el laboratorio.
No obstante,  el principio de datación por carbono-14 también se puede aplicar a otros isótopos. En concreto, el Potasio-40 es otro elemento radioactivo que se encuentra de forma natural en su organismo y tiene un período de 1,3 mil millones de años. Otros radioisótopos útiles para la datación son: el Uranio-235 (período = 704 millones de años), el Uranio-238 (período = 4,5 mil millones de años), el Torio-232 (período = 14 mil millones de años) y el Rubidio-87 (período = 49 mil millones de años).
El uso de varios radioisótopos permite datar muestras biológicas y geológicas con un alto grado de exactitud. Sin embargo, la datación por radioisótopo puede no funcionar tan bien en el futuro. Cualquier objeto que muriera después de 1940, cuando las bombas nucleares, los reactores nucleares y las pruebas nucleares al aire libre comenzaron a cambiar cosas, será más difícil datar con exactitud.
Existen nuevas técnicas utilizadas para datar depósitos de rocas determinando concentraciones de isótopos de renio y osmio.
Otra fuente de información sobre el clima y los ecosistemas del pasado nos la dan las huellas dejadas por el hielo en el pasado. Sabemos que hubo glaciares en las más altas cadenas montañosas ibéricas, pero es difícil establecer su historia. Para empezar, se desconoce cuál fue la extensión de los hielos ibéricos en la penúltima glaciación, llamada glaciación Riss, en realidad un ciclo con dos fases frías o máximos glaciares y una fase templada intermedia. En la última glaciación, llamada Würm, también hubo dos momentos especialmente fríos y secos (dos máximos glaciares). El último de ellos alcanzó su apogeo hace 20.000 - 17.000 años. Las marcas dejadas por los hielos en las diferentes épocas se superponen y las últimas borran a las anteriores. Por eso son más fáciles de reconstruir los últimos glaciares. Hay muchas huellas de glaciares en las montañas ibéricas que parecen muy frescas, como si los hielos se hubieran derretido hace poco tiempo. Son sin duda glaciares de la última glaciación, pero ¿cuándo descendieron hasta una altura más baja sobre el nivel del mar?
Una manera de fechar el retroceso de los glaciares es datando las lagunas que se forman en los valles y circos glaciares cuando se retira el hielo y los depósitos de rocas arrastrados por los glaciares (las morrenas) actúan como presas que impiden el drenaje del agua. La materia orgánica que se acumula entonces en estas pequeñas cuencas permite su datación por el método del radiocarbono (y además contiene granos de polen que nos informan de la vegetación de los alrededores). Por este procedimiento se ha podido descubrir que ya existían lagunas de origen glaciar hace más de 25.000 años en los Pirineos y en la cordillera Cantábrica. Parece que estos glaciares alcanzaron su cota más baja hace 50.000 años, estabilizándose luego hasta que hace 30.000 años empezó a reducirse sensiblemente la superficie de las montañas cubierta por los hielos.
MÉTODOS ANTROPOMÉTRICOS
Se consideran métodos antropométricos a los derivados de la utilización de las medidas o parámetros corporales tomados según unas normas previamente estandarizadas por organismos internacionales (I.S.A.K.)
Principalmente el cuerpo humano se puede dividir en 5 componentes:
1.     Tejido de la piel.
2.     Tejido graso.
3.     Tejido muscular.
4.     Tejido óseo.
5.     Tejido residual.
Este concepto de fraccionamiento en 5 componentes, parte del modelo unisexuado del PHANTOM descrito por Ross (1974).
Estos datos son usados para predecir los valores medios de cada una de las cinco masas fraccionales, obtenidas por disección, de cadáveres humanos de ambos sexos.
Los primeros estudios que se realizaron para conocer la composición corporal se realizaron a mediados del siglo XIX. A partir de entonces, el interés por la composición del cuerpo tanto morfológica como químicamente, así como las variaciones fisiológicas, patológicas, cuantitativas y cualitativas ha ido creciendo.
Para estudiar la composición corporal es imprescindible comprender el efecto que tienen la dieta, el crecimiento, la actividad física, la enfermedad entre otros factores, en la valoración de la composición corporal.
El estudio de la composición corporal se debe organizar en tres áreas diferentes, pero muy interrelacionadas entre si:
1.     Normas de composición corporal.
2.     Metodología.
3.     Efectos biológicos.
    En la primera área de la composición corporal (normas de composición corporal), se encuentran los más de 30 componentes fundamentales del cuerpo. Estos componentes se agruparán en las fracciones, que van a conformar las distintas teorías y métodos, que nos van a permitir calcular la composición corporal.
    Éstas se engloban en cinco niveles (5):
1.     Nivel atómico.
2.     Nivel molecular.
3.     Nivel celular.
4.     Nivel tisular.
5.     Nivel corporal.
En la actualidad nos centramos en el estudio a nivel tisular.
Existen modelos bicompartimentales, que dividen el cuerpo en dos fracciones: la masa grasa y la masa libre de grasa. Asumiendo premisas que más adelante matizaremos, como que la composición de la masa libre de grasa tiene un densidad constante (1.1 g/cc) a 37º y un contenido de agua del 72-74%, así como un contenido de potasio de 60-70 mmol/kg en hombres y de 50-60 mmol/kg en mujeres. Mientras que el componente graso tiene una densidad constante 0.9 g/cc a 37º C.
Dentro de esta teoría, KEYS Y BROZEK consideran que deberíamos dividir la composición corporal de los mamíferos en 4 grupos químicos:
1.     Agua.
2.     Proteínas.
3.     Cenizas o Hueso mineral.
4.     Grasa.
Otros autores como Anderson, utilizan la medida del potasio corporal y del agua corporal para estimar los componentes.
Los modelos multicompartimentales (de 3 ó más componentes) poseen claras ventajas frente a los bicompartimentales, ya que comenten menos errores en la estimación de la composición corporal.
1.     El índice de masa corporal, si se analiza independientemente del sexo, se correlaciona más fielmente con el peso muscular, seguido de una correlación inversa con el porcentaje óseo y en menor medida con el porcentaje graso.
2.     Para los varones, el índice de masa corporal se correlaciona más fielmente con el porcentaje óseo y en segundo lugar y prácticamente por igual con el peso muscular y con el porcentaje graso.
3.     En las mujeres, el índice de masa corporal obtiene la mayor correlación de todas las comparativas con el porcentaje graso para las mujeres. Y se correlaciona en menor medida con el porcentaje muscular y en tercer lugar y de manera inversa con el porcentaje óseo.
4.     Para el porcentaje graso, la mayor correlación la encontramos en el grupo femenino. Seguido con una menor correlación con el grupo masculino. Y prácticamente sin correlación si realizamos la comparativa independientemente del sexo.
5.     Analizando el peso muscular, la mayor correlación se encuentra también en esta ocasión en el grupo femenino, seguido de la comparación independientemente del sexo, y por último y sorprendentemente con el grupo masculino.
6.     En el porcentaje óseo, la correlación más fuerte se encuentra en el subgrupo masculino, seguido del grupo analizado independiente del sexo y en menor cuantía en el subgrupo femenino.
En esta línea se encuentran estudios interesantes como los de WILLIAM D. ROSS Y DEBORAH A. KERR, quienes con una amplia muestra de mujeres comprendidas entre los 20 y los 70 años de edad, demostraron que el IMC tiene solamente una eficiencia del 15% en la predicción de la suma de cinco espesores de pliegue cutáneo, y ligeramente mejor en la predicción de la suma de espesores de pliegues cutáneos corregidos.
Algunos autores, como MARTIN en 1986, probaron la falta de consistencia de esta suposición, demostrando que la masa libre del tejido adiposo (valorada tras la disección de cadáveres) no es constante en cuanto a su proporción de tejido óseo, muscular o masa residual. Esto se debe a que estos tres componentes no se hayan en proporciones fijas.
A este dato hay que añadir que la densidad de cada uno de estos componentes no es constante (WILMORE). Y podemos añadir que estas variaciones de densidad son más evidentes en el tejido óseo.

Estudio de cadáveres de Bruselas

Vamos ha realizar una breve mención al estudio de cadáveres de Bruselas. Donde investigadores canadienses y belgas decidieron realizar un estudio de la composición corporal en cadáveres humanos.
Las leyes belgas permitían que sus ciudadanos donaran sus cadáveres, con fines de experimentación científica a las Universidades. Este hecho propició que entre septiembre de 1979 y junio de 1980 se realizara un estudio anatómico con tres claras premisas:
1.     Ampliar la reducida base de datos sobre composición corporal en cadáveres humanos.
2.     Someter los modelos actuales de estimación de composición corporal a una validación directa.
3.     Generar nuevos modelos de composición corporal a partir de los datos de este estudio.
Las fórmulas antropométricas se derivan de la necesidad de cuantificar los diversos componentes a través de la antropometría, y especialmente la masa grasa o tejido adiposo de forma fácil cómoda, barata, funcional y rápida.
Esta cuantificación de la composición corporal es el método elegido por la mayoría de los centros médico-deportivos para la realización de los cálculos de la composición corporal de sus deportistas.
El primero en proponer un método racional y científico para la valoración del alguno de los componentes corporales fue J. MANTIEGKA, quien en 1921, desarrolló una serie de fórmulas para la predicción de los pesos de la piel, el tejido celular subcutáneo, la masa muscular esquelética, los huesos y un denominado remanentes, que comprendía los diferentes órganos, vísceras y líquidos. Argumentaba que dichos componentes guardaban concordancia con determinadas medidas antropométricas.
1.     De los pliegues cutáneos, se derivaban la grasa y la piel.
2.     De los perímetros sobre los miembros, la masa muscular.
3.     Y de los diámetros sobre las articulaciones, la masa ósea.
Los tejidos no abarcados en estas tres categorías, los denominaba remanentes y se calculaban por defecto.
LA SUMA DE VARIABLES RELEVANTES AL TEJIDO SE ELEVA AL CUADRADO, SE MULTIPLICAN POR LA TALLA Y POR UN COEFICIENTE DE AJUSTE, derivado de datos cadavéricos del siglo XIX. MATIEGKA invitó a mejorar y validad sus ecuaciones en estudios posteriores con cadáveres.
Pero su modelo de fraccionamiento corporal cayó en desuso, hasta que en 1980, DRINKWATER y ROSS recogieron las investigaciones de MANTIEGKA e intentaron mejorarla.
Diseñaron para ello otro modelo de fraccionamiento de cuatro componentes (grasa, músculo, hueso y residual), realizando una fusión de los conceptos de MANTIEGKA y basándose en la desviación de las proporciones, halladas en el PHANTOM.
Se realizó un estudio piloto con dos cadáveres, tras el cual se llevaron a cabo un total de 25 disecciones (13 mujeres y 12 varones) de ancianos belgas entre 55 y 94 años de edad. Los cadáveres seleccionados no debían de haber sufrido procesos de catabolismo pronunciado previo a su muerte. Y debían de estar en un buen estado de conservación.
Para realizar el estudio se tomó la media de tres días por cadáver, de la siguiente forma:
1.     El primer día, el cadáver era marcado y medido antropométricamente. Luego éste era pesado hidrostáticamente y fotografiado con rayos X.
2.     El segundo día y durante un promedio de 10 a 14 horas, tenía lugar la disección anatómica en tejidos, dividiéndolos en cutáneo, muscular, adiposo-óseo y residual (vísceras y órganos).
3.     El tercer día, éstos tejidos eran pesados "en tierra e hidrostáticamente", para determinar su peso y densidad.
Los resultados obtenidos de este estudio fueron sorprendentes, sobre una muestra, que se consideró relativamente homogénea de ancianos belgas de raza caucásica.
La variabilidad de las proporciones de la masa libre de tejido adiposo es la siguiente:
1.     Masa Muscular: 41,9 - 59,4%.
2.     Masa Ósea: 16,3 - 25,7%.
3.     Masa Residual: 24,0-32,4%.
 Otro dato sorprendente fue que la densidad ósea varió de 1,15 a 1,33 g/cm3. Este descubrimiento de que las presunciones de constancia biológica de los métodos químicos, eran totalmente inválidos y fuente de grandes errores de estimación. Por ejemplo una variación de la desviación estándar de la densidad del tejido libre de grasa de 0.020 g/cm3 (variación que se encontró en estos cadáveres), hace variar el % graso del 8.33 al 25.96% para un sujeto con una densidad corporal de 1.060 g/cm3.
De este modo, estos datos invalidaban los métodos de MANTIGKA y el fraccionamiento de 4 componentes de DRINKWATER Y ROSS.
De estos estudios con cadáveres y de los datos obtenidos en sus disecciones, se derivaron nuevas ecuaciones para el estudio de la composición corporal.
Estas ecuaciones se basaban en las variables antropométricas (pliegues, perímetros, diámetros, peso y talla). Pero con la diferencia de que sus modelos matemáticos se basaban en datos validados directamente con cadáveres.
Para uno de los componentes en el estudio inicial de Bruselas, el DR. ALAN MARTIN, desarrolló ecuaciones de regresión sobre la estimación de la masa muscular y ósea. Dado que en muchas ocasiones (como puede ser el deporte de élite) es más indicativo de rendimiento la existencia de masa muscular que el tejido adiposo.
Al ser las ecuaciones de Martin ecuaciones de regresión, los datos que calculan son representativos de la muestra (ancianos belgas). Esto hace que al medir atletas de élite, altamente musculados, se sobreestime la masa muscular. Martin también estuvo tentado a diseñar una ecuación para la predicción del tejido adiposo, pero tras analizar la problemática de la medición de los pliegues cutáneos, desistió de diseñar dicha fórmula. Esta decisión abrió una brecha de conocimiento que a derivado en la utilización de una múltiple y variopinta variedad de fórmulas para la estimación del porcentaje graso y que en la actualidad no esta resuelta.
Otro de los colaboradores de estudio fue el DR. DRINKWATER, que desarrolló un modelo interesante, basándose en cálculos de volúmenes geométricos de conos truncados a partir de variables antropométricas.
En este modelo, dichos volúmenes eran multiplicados por una constante (variable de ajuste derivada de los estudios cadavéricos).
Así en este modelo, se calculaba las masas de piel, tejido adiposo, tejido muscular, tejido óseo y residual. Además permitía una regionalización cuantitativa de los tejidos. Este último dato es sumamente importante para los especialistas en Medicina Deportiva.
El gran fallo de este modelo fue su realización tomando longitudes proyectadas. (Medidas que han quedado en desuso en la actualidad). Hoy se usan longitudes segmentadas, que hacen que este modelo no sea aplicable a las valoraciones médico-deportivas actuales.
Años más tarde en 1988, la DRA. KERR publicó su teoría del fraccionamiento corporal en cinco componentes. Esta teoría se basa en la estrategia de proporcionalidad, tomando como modelo el Phantom de la proporcionalidad, y calculando las masas a partir de las desviaciones estándar de este modelo.
Esta teoría del fraccionamiento corporal permite una cuantificación total, pero no regional de los tejidos.
Para comprobar la validez de sus teorías, calculó las masas y los pesos de los cinco componentes, a partir de una muestra de 1669 sujetos, de ambos sexos, con edades comprendidas entre los 6 y los 77 años y con diferentes niveles de actividad física.
Sus fórmulas fueron capaces de predecir el peso con un error de estimación (una sobreestimación del 1,8% para varones y de 1,3% en mujeres), aportando un coeficiente de correlación (peso balanza vs. peso estructurado) de 0,987 y un error de estimación estándar (SEE) de 3,0 Kg. Al utilizar su muestra introdujo los 25 cadáveres de Bruselas.
Pero con el modelo de la DRA KERR no podíamos extraer la composición segmentaría. Hasta que el NEOCELANDÉS MICHAEL MARFELL-JONES, realizó otras seis disecciones cadavéricas (3 varones y 3 mujeres). En esta ocasión las disecciones se realizaron de manera distinta, realizando una segmentación de los componentes menores de los miembros superiores e inferiores, con el fin de aportar datos útiles en biomecánica.
De este estudio resultaron ecuaciones de regresión para la estimación de masas segmentarías.

Modelo de los cuatro componentes

Este modelo de 4 componentes, estaba basado en el uso de medidas antropométricas, relacionadas directamente con los tejidos objeto de valoración y con unos limitados datos procedentes de la disección de cadáveres (VIERORD 1890-1906).
Pero debido, por una parte, a la falta de más muestra o datos de cuerpos disecados, que pudieran dar validez a sus resultados y por otra, al aumento de popularidad de los métodos químicos, su propuesta cayó en desuso.
En 1932-1935, nació el concepto o modelo de los 2 componentes. Y en el año 1951, BROKET Y KEYS, publicaron las primeras ecuaciones de regresión para la valoración de la masa grasa, utilizando los pliegues cutáneos.







Predicción del tejido muscular

El peso de la masa muscular se deduce de la propuesta básica de MATEIGKA:

La fórmula para valorar el tejido muscular derivada de la disección de cadáveres de Bruselas, es la diseñada por el DR. MARTIN (1964).
Estas fórmulas son las únicas ecuaciones validadas con un método directo de estudio de cadáveres, el de Bélgica y además sus resultados coinciden con otras determinaciones procedentes de disecciones anatómicas.
Donde:

MM; masa muscular (gr).
Ga: Perímetro antebrazo-pliegues cutáneos (cm).
Gb: Perímetro pierna-pliegue cutáneo (cm).
Gc: Perímetro Brazo-pliegues cutáneos (bíceps+tríceps).
Gd: Perímetro muslo -pliegue cutáneo.
Posteriormente en 1989 MARTIN Y COLS modificaron la ecuación para la predicción de masa muscular:
Otra fórmula para calcular la masa muscular es la usada por Lee (2). Que tiene el inconveniente de excluir en sus cálculos a la población deportista pero que sobreestima menos la masa muscular que la homóloga de Martin.
La poca utilización de esta fórmula en las valoraciones médico deportivas hace que sigan vigente las fórmulas de Martin. Aunque éstas sobreestimen menos el porcentaje muscular.
Donde:
MM: Masa muscular según Lee.
T: Talla en cm.
Pb: Perímetro de brazo contraído.
t: Pliegue tricipital .
Pm: Perímetro del muslo.
M: Pliegue del muslo.
Pp: Perímetro de la pierna.
p: Pliegue de la pierna.
E: Edad.
En muchas ocasiones se ha criticado a Lee, por excluir de sus cálculos a los deportistas, limitando el campo de actuación de esta fórmula. Pero debemos recordar que en su nacimiento las fórmulas de Martin, nacen de la disección de cadáveres de Bruselas y en dichos estudios tampoco se incluyen los deportistas.
Otros autores han relacionado la masa muscular total con el área muscular del brazo (AMB), y así obtienen una estimación de la masa muscular total a partir de de este parámetro. Lógicamente este valor es muy impreciso y sólo debe de usarse cuando no se puedan realizar más medidas.
Los valores normales encontrados son de 30 Kg para hombres y de 17 kg para mujeres, de los cuales el 70% del músculo está disponible como energía.
Esta fórmula no se aplica en personas cuyo peso sobrepase un 25% el peso teórico (valor casi siempre menor del encontrado en deportista, lo que la desacredita para su uso medico deportivo) y tampoco en personas ancianas, en cuya composición corporal se observan cambios con respecto a los sujetos de menor edad.
Calculo del % graso
Para la masa grasa en este estudio vamos a utilizar la ecuación de Faulkner derivado de la de YUGASZ.
Donde:
% Graso: % graso según la fórmula de Yugasz modificada por Faulkner
4 plg: Sumatorio de 4 pliegues cutáneos ( t: tríceps, se: subescapular si: suprailiaco a: abdominal)
Calculo de la masa ósea
En 1956 Von Doblen desarrollo una ecuación para el calculo del peso óseo modificada en el año 1974 por ROCHA y dando lugar a un modelo de los 3 componentes.
Donde:
Peso óseo: Peso óseo en Kg
T: Talla o estatura
D E: Diámetro estiloideo
D F: Diámetro bicondileo del fémur



Calculo de la masa residual
La masa residual (órganos, líquidos etc.) se halla mediante las constantes propuestas por WURCH en 1974.
Esta es quizás de tosas las formulas usadas en este capitulo la que menos se apoya en parámetros antropométricos.
En la actualidad no hay una fórmula con mayor fiabilidad pero en el futuro deberemos desarrollar otras formulas. Basadas en medidas antropométricas.
FÓRMULA TANATOLÓGICA
Fórmula de BOUCHAT: durante las primeras horas de ocurrida la muerte hay una disminución de 0,8 a 1 grado por hora. Durante las siguientes doce horas, la disminución es de 0,3 a 0,5 grado por hora. El cadáver iguala la temperatura ambiente 24 hs. después de la muerte.
http://www.monografias.com/trabajos31/cronotanato-diagnostico/cr1.jpg

En función de esto es importante medir la temperatura cavitaria del cadáver (por ejemplo, rectal) y de la superficie corporal en diferentes partes y planos en el momento del levantamiento y en la sala de autopsias de forma tal de poder tener una noción propia sin necesidad de guiarnos por formulas determinadas por otras personas. Seria interesante realizar un nomograma de acuerdo a los datos obtenidos.





OTRAS FÓRMULAS DE DENSIDAD CORPORAL
Sexo
Edad
∑ pliegues
Ecuación
Autores
Negros o
hispánicos
M
18-55
∑ 7P
Dc (g/cc) = 1.0970 - 0.00046971 (∑7P) +
0.00000056 (∑7P) 2 - 0.00012828 (EDAD)
Jackson, Pollock
& Ward, 1980
Negros o atletas
H
18-61
∑ 7P
Dc (g/cc) = 1.1120 - 0.00043499 (∑7P) +
0.00000055 (∑7P) 2 - 0.0002882 (EDAD)
Jackson & Pollock,
1978
Atletas
M
18-29
∑ 4P
Dc (g/cc) = 1.096095 - 0.0006952 (∑ 4P) –
0.0000011 (∑ 4P) 2 - 0.0000714 (EDAD)
Jackson, Pollock
& Ward, 1980
Blancas o anoréxicas
M
18-55
∑ 3P
Dc (g/cc) = 1.0994921 - 0.0009929 (∑3P) +
0.0000023 (∑3P)2 - 0.0001392 (EDAD)
Jackson, Pollock
& Ward, 1980
Blancos
H
18-61
∑ 3P*
Dc (g/cc) = 1.109380 - 0.0008267 (∑3P*) +
0.0000016 (∑3P*)2 - 0.0002574 (EDAD)
Jackson & Pollock
1978
Atletas
H
15-39
∑ 4P*
∑ 6P
Dc (g/cc) = 1.09736 - 0.00068 (∑ 4P*)
Dc (g/cc) = 1.10326 - 0.00031(EDAD) - 0.00036(∑ 6P)
Whiters, 1987a
Atletas
M
11-41
∑ 4P*
∑ 6P
Dc (g/cc) = 1.17484 - 0.07229 (log10 ∑ 4P*)
Dc (g/cc) = 1.07878 - 0.00035 (∑ 6P ) + 0.00032 (EDAD)
Whiters, 19

∑7P:pectoral+abdominal+muslo+triceps+subescapular+suprailíaco+axilar
∑ 4P: abdominal+muslo+triceps+suprailíaco
∑ 3P: triceps+suprailiaco+muslo
∑ 3P*: pectoral+ abdominal+muslo
∑ 4P*: triceps+subescapular+supraespinal+gemelar   
∑ 6P: ∑ 4P*+abdominal+muslo
Dc: Densidad corporal. A partir de este valor, convertirlo a %GC con la fórmula de Siri o similares
M = mujeres. H = hombres


ANEXOS
“OPERACIÓN CHE"
HISTORIA DE UNA MENTIRA DE ESTADO
En este reportaje los experimentados periodistas DE LA GRANGE
Y RICO documentan de manera irrefutable que la operación ordenada por Fidel Castro para hallar y trasladar los huesos del Che de Bolivia a Cuba fue en realidad un gigantesco engaño.
Febrero 2007 
http://www.letraslibres.com/sites/default/files/imagecache/revista_articulo_588_480/imagenes_articulos/img_art_11819_3911.jpg

http://www.letraslibres.com/sites/default/files/imagecache/revista-content/imagenes_articulos/img_art_11819_3913.jpg
"Operación Che". Historia de una mentira de Estado
DECLARACIONES DE MARÍA DEL CARMEN ARIET.-

“El Che fue el último que desenterramos. Parte de sus restos estaban cubiertos por la chaqueta y al registrarla encontramos, en un bolsillo, la bolsita con picadura de su pipa.”
Abrumada por la emoción, la historiadora cubana MARÍA DEL CARMEN ARIET contaba así a la prensa el hallazgo, en julio de 1997, de los restos de Ernesto Guevara, junto a otros seis guerrilleros, en una fosa común en las VALLEGRANDE (Bolivia).
“Es el comandante, al fin lo encontramos”, coreaban, entre sollozos, los siete miembros del equipo científico cubano, que había tardado dieciocho meses en cumplir la importante misión ordenada por Fidel Castro: localizar el cuerpo del “Guerrillero Heroico”, asesinado por el ejército boliviano el 9 de octubre de 1967, y enviarlo a Cuba a tiempo de conmemorar el 30 aniversario de su muerte.
Ajeno a la alegría de los admiradores del Che, que rodeaban la amplia fosa de TRES METROS DE PROFUNDIDAD, DIEZ DE LARGO Y CINCO DE ANCHO, abierta por los cubanos entre la pista de aterrizaje y el cementerio, un grupo de curiosos observaba ese trajín tan desacostumbrado en VALLEGRANDE, un pueblo de seis mil habitantes del oriente boliviano. Entre la multitud estaba CASIANO MALDONADO, un campesino de 46 años, dueño de unas pocas vacas y un terrenito al final de la pista. CASIANO no salía de su asombro, pero se quedó callado. El momento no era propicio para expresar en voz alta lo que le pasaba por la cabeza. No le gustaban los pleitos. Casi diez años después del hallazgo, el vaquero no lo duda un solo instante: “Ése no era el Che”, dice, mientras lleva un pequeño toro atado a una cuerda. Risueño, bajo un sombrero negro que le protege de la llovizna persistente, Casiano cuenta que, cuando el ejército mató a los guerrilleros y los trajo a VALLEGRANDE, él vio los cadáveres, todos amontonados. “Como perros los tenían. La zanja estaba abierta cuando volví de VALLEGRANDE, en la tarde. A la mañana siguiente, cuando pasé de nuevo, ya estaba tapada la zanja. Los habían enterrado a los guerrilleros durante la noche, ahí, en esa misma fosa donde los encontraron. Después, me fui al hospital Señor de Malta porque quería ver al Che, como todo el mundo aquí. Curiosidad, nada más. Cuando llegué al hospital, ahí estaba el cuerpo de Che.”
En 1997, la Revolución Cubana atravesaba sus peores momentos. Su principal aliado y sostén económico, la Unión Soviética, había cesado de existir seis años antes. Había hambre y escasez de todos los productos de primera necesidad en la isla, que vivía bajo las reglas del “periodo especial en tiempo de paz”, un eufemismo para caracterizar una verdadera economía de guerra. Aparecieron pintadas anónimas en las paredes  –“Abajo Fidel”– y las primeras señales públicas de descontento, con una manifestación espontánea en el Malecón, algo nunca visto en La Habana desde la llegada al poder de los barbudos, en 1959. En uno de esos golpes propagandísticos perversos, a los que siempre ha recurrido cuando ha estado en un apuro, al dictador cubano se le ocurrió recuperar la figura del popular guerrillero argentino-cubano para distraer al pueblo de sus apremiantes penurias y “relanzar la mística revolucionaria”.
Encontrar sus restos se convirtió en el principal desafío para 1997, proclamado “Año del Che”. El Líder Máximo no podía fallar y, menos aún, aquellos que él mismo escogió cuidadosamente para cumplir tan peculiar cometido. Costara lo que costara, los huesos del “Comandante de América” tenían que llegar antes de octubre para ser depositados en el descomunal mausoleo que le estaban construyendo en Santa Clara, la ciudad liberada por la tropa bajo su mando, antes de marchar hacia La Habana, en los últimos días de diciembre de 1958. Y los huesos llegaron a tiempo, tal y como lo había ordenado Fidel Castro.
¿Cómo lo lograron? Diez años después del hallazgo “milagroso”, como lo definió el propio caudillo, van apareciendo por fin las pruebas del engaño.
Muchos vallegrandinos eran escépticos cuando los cubanos empezaron a buscar los restos de los 36 guerrilleros muertos en 1967, en la trágica aventura del Che en tierra boliviana. No tenían mucha fe en la parafernalia técnica del equipo multidisciplinario llegado de La Habana. No dudaban de que los tres ingenieros geofísicos, EL ANTROPÓLOGO FORENSE, EL ARQUEÓLOGO Y LA HISTORIADORA, todos BAJO LA AUTORIDAD DE JORGE GONZÁLEZ, por entonces director del Instituto de Medicina Legal de La Habana, terminarían encontrando la mayoría de los cuerpos, pero el del Che, no.
¿De qué iba a servir tanta gente experta y tantos GEORADARES Y DETECTORES DE MAGNETISMO si al Che lo habían incinerado los militares y esparcido sus cenizas por la selva, como todo el mundo sabía? Sin embargo, las declaraciones del Doctor González, el 1 de julio de 1997, sobre el descubrimiento de siete osamentas en una fosa abierta tres días antes, parecían indicar que el ejército había mentido sobre el destino final del cadáver. Muchos incrédulos dieron por bueno el hallazgo cuando lo anunció el médico.
“Desde el punto de vista científico, el Che está en esta fosa”, aseguró el jefe de la misión cubana. “No se trata de un deseo mío, como cubano, sino que estamos convencidos, como científicos, de que está acá.” Faltaban todavía por hacer las pruebas forenses, pero el equipo había llegado a la conclusión de que el más buscado de los guerrilleros estaba ahí a partir de un simple cálculo matemático: Si el ejército había matado a siete insurgentes en total, los días 8 y 9 de octubre de 1967, y si había siete cuerpos en esa fosa, era obvio que no podía faltar el Che.
Algunos periodistas bolivianos se extrañaron de que el hallazgo hubiera ocurrido en las primeras horas de la noche, o sea, fuera de los horarios fijados por las autoridades bolivianas para trabajar en las excavaciones, y cuando la prensa se había retirado del área.
THE NEW YORK TIMES.-
El entusiasmo manifestado por los cubanos y las garantías ofrecidas por el Doctor González –“la identidad de los restos hallados en la fosa se determinará con un estudio final de laboratorio, incluyendo la prueba de ADN”–  diluyeron las suspicacias. Además, la llegada, tres días después, de varios miembros del Equipo Argentino de Antropología Forense revestía de seriedad el proceso de identificación de los huesos. Esa organización había adquirido cierta fama en el sector humanitario, por su participación en distintas investigaciones sobre matanzas de civiles en varios países (Argentina, El Salvador, Guatemala o la antigua Yugoslavia).
El aval de los argentinos tranquilizaba a la prensa nacional y a los enviados de los grandes medios internacionales, cuya principal preocupación era ser los primeros en anunciar el hallazgo o en obtener las imágenes de los “guerrilleros huesos”, según la fórmula usada por el Che en su época mexicana, a finales de los años cincuenta. Un cineasta italiano denunció, incluso, que la televisión estadounidense CBS había intentado obtener la exclusiva por 30.000 dólares. Enredados en esa batalla, nadie cuestionó el proceso de exhumación, a pesar de las numerosas irregularidades en los procedimientos y de la sospechosa complicidad de la comisión nombrada por el gobierno de Bolivia para supervisar la operación. Al frente de esa comisión, y a petición del propio Fidel Castro, el presidente boliviano Gonzalo Sánchez de Lozada había nombrado a su hombre de confianza, Franklin Anaya, que era entonces su ministro de Gobierno (Interior), después de haber sido su embajador en La Habana.
Cuando el diario THE NEW YORK TIMES publicó, en noviembre de 1995, las declaraciones del general Mario Vargas sobre la supuesta ubicación de la tumba del Che, cerca de la pista de aviación de VALLEGRANDE, Sánchez de Lozada decidió autorizar la búsqueda, para “devolver los restos a las familias de los guerrilleros y darles cristiana sepultura”.
“Para hacérselo aceptable a las Fuerzas Armadas, yo se lo planteé como una cuestión humanitaria”, nos explicaba el ahora ex presidente durante un encuentro casual en Guatemala, en octubre de 1999. “Las Fuerzas Armadas fueron muy disciplinadas y muy discretas. Lo importante es que todos estaban interesados en el asunto: los cubanos tenían interés en llevarse los restos y los militares en quitárselos de encima. Perdimos un maravilloso negocio de turismo, pero pude sacar este irritante de la vida institucional”.
Sobre la posibilidad de que Franklin Anaya pudiera haber sido cómplice de un montaje de los cubanos para atribuir huesos ajenos al Che, el ex presidente reconoce que no se le había ocurrido: “A Franklin lo conozco, es amigo. Era más embajador de Cuba en Bolivia que al revés, y es cierto que al Che lo descubrieron con otros cadáveres, lo cual no correspondía con las indicaciones de los protagonistas, pero no creo que Franklin estuviera en ese proyecto.”
En cualquier caso, Anaya cumplió su cometido con creces. Cuando aparecieron las osamentas, el ministro tomó la decisión de trasladarlas inmediatamente a Santa Cruz de la Sierra, la gran ciudad del oriente boliviano, a unos 300 kilómetros de VALLEGRANDE. “Acondicionamos el hospital de VALLEGRANDE para hacer creer que íbamos a llevar los restos ahí. La policía me había informado de que la gente iba a bloquear las salidas del pueblo para impedir que se los llevaran a Cuba”, cuenta en su confortable casa en la periferia de La Paz. Y para documentar sus afirmaciones, presenta varios informes de los servicios bolivianos de inteligencia. “Le dije a POPY [apodo del doctor Jorge González] que había que sacar todo esa noche: ahora o nunca, le dije.
Los cubanos y los argentinos pusieron los huesos en cajas de cartón. Convoqué una conferencia de prensa en VALLEGRANDE a las once de la noche y, en ese mismo momento, salía una columna de unos quince vehículos, con policía y una ambulancia, donde estaban las cajas.”
El hospital Japonés de Santa Cruz prestó sus instalaciones para que los forenses cubanos juntasen las piezas óseas y realizasen las necropsias exigidas por ley. Al cabo de una semana, marcada por una romería permanente de los admiradores del Che en las puertas del nosocomio y una larga espera para decenas de periodistas, llegó la buena nueva. El Che, anunciaron forenses y autoridades, había sido “plenamente” identificado. El doctor González subrayó la “inequívoca comprobación de que los restos del esqueleto número 2 corresponden al comandante Ernesto Che Guevara”. Los otros seis estaban en mucho peor estado, pero los forenses pudieron identificar a los tres cubanos. En cambio, no había resultados para los dos bolivianos y el peruano.
Como lo contaría más adelante el antropólogo forense cubano Héctor Soto, en una entrevista al periódico Juventud Rebelde (26 de octubre de 1997), “el grado de fragmentación de casi todos los cráneos no permitió el uso de la técnica de superposición cráneo-fotográfica, lo cual ratifica en cierto modo la hipótesis de que después del enterramiento los cuerpos fueron compactados por otras capas de tierra”. El artículo agrega que “todos los cráneos estaban fragmentados, excepto el del esqueleto número 2”.
¿Habrá alguna razón científica para explicar por qué el cráneo del Che no sufrió el mismo deterioro que los otros seis en las mismas condiciones adversas?
Nadie lo preguntó en las sucesivas conferencias de prensa en Santa Cruz. Después de todo, el Doctor González había ofrecido una lista muy convincente de elementos que habían permitido la identificación del Che: la ausencia de las manos, que habían sido amputadas por el ejército después de asesinarlo; las características antropológicas del cráneo, “específicamente la región frontal, exageradamente prominente, que todo el mundo conoce por las fotos del comandante”; y la coincidencia de la dentadura con la ficha dental que se tenía del Che.
http://www.letraslibres.com/sites/default/files/imagecache/revista-content/imagenes_articulos/img_art_11819_3912.jpg
"Operación Che". Historia de una mentira de Estado
(VÍCTOR ZANNIER)
Además, había agregado el forense, se habían encontrado pruebas contundentes en la fosa, en particular un cinturón y una chamarra verde, idénticos a los que portaba el Che cuando su cadáver fue expuesto en la lavandería del hospital Señor de Malta.
Los expertos cubanos y argentinos insistieron sobre la presencia providencial de esa chaqueta, que tapó el cráneo, el torso y los brazos del esqueleto número 2 durante todo el proceso de excavación. El hallazgo de una bolsa con un resto de tabaco en uno de los bolsillos cuadraba con la anécdota contada por un piloto de helicóptero, el entonces mayor Jaime Niño de Guzmán, que había regalado tabaco al Che para su pipa, un poco antes de su ejecución en la escuelita de La Higuera (el ejército lo tuvo preso unas horas, levemente herido en una pantorrilla, después de un combate en la QUEBRADA DEL CHURO, O YURO para los cubanos, a unos kilómetros de esa minúscula aldea). Sin embargo, había contradicciones insalvables sobre la tabaquera encontrada con los restos del Che.
Mientras la historiadora MARÍA DEL CARMEN ARIET, coordinadora del Centro de Estudios Che Guevara, en La Habana, y brazo derecho del doctor González en la búsqueda de las tumbas, insistía en que se trataba de una “bolsita de nailon”, el cineasta italiano DANIELE INCALCATERRA, que estuvo todo el tiempo en la fosa con sus amigos forenses argentinos, afirma que era “una tabaquera de metal, rectangular”. ¿Está seguro de que no era una bolsita de nailon? “Seguro. Era de metal, pequeña, como las que se hacían en esa época.” Y como todos los guerrilleros eran fumadores, ese tabaco y esa chamarra pudieron haber pertenecido a cualquiera de ellos.
Identificados los cadáveres, el gobierno boliviano autorizó de buena gana la salida de los huesos del Che y de los tres cubanos, además de la osamenta de un cuarto combatiente, Carlos Coello, “Tuma”, cuyos restos habían sido descubiertos el año anterior en otra fosa. El 12 de julio de 1997, los cinco pequeños ataúdes de madera viajaron con Cubana de Aviación, de Santa Cruz hasta La Habana, donde fueron recibidos por sus familiares y un nutrido grupo de gerifaltes, encabezados por los dos hermanos Castro. El periódico argentino Clarín ofreció en ese momento, bajo la firma de Matilde Sánchez, una descripción muy atinada del acontecimiento. “Todo parecía dispuesto para una apoteosis política, que sonaba diagramada hasta en las pequeñas cortesías del azar para hacer coincidir el regreso del mítico guerrillero con los festejos [de conmemoración] del asalto al cuartel Moncada, el 26 de julio, fecha emblemática de la Revolución Cubana, y la apertura del Congreso de la Juventud, un día más tarde”.
La gran movilización popular había empezado y llegaría a su apogeo el 17 de octubre de 1997, cuando los restos del Che fueron transportados triunfalmente hasta el mausoleo de Santa Clara. En su discurso, Fidel Castro no escatimó alabanzas a su ex compañero, con el cual había tenido diferencias y al que no intentó rescatar en Bolivia cuando quedó claro que la guerrilla estaba fracasando. “¡Gracias, Che, por tu historia, tu vida y tu ejemplo! ¡Gracias por venir a reforzarnos en esta difícil lucha que estamos librando hoy para salvar las ideas por las cuales tanto luchaste, para salvar la Revolución, la patria y las conquistas del socialismo!” Muerto el Che, ¡viva el Che! La economía siguió cayendo en picada y ninguna perspectiva de mejoría apareció en el horizonte, pero al régimen los huesos del Che le resolvieron el año 1997, que terminó sin sobresaltos políticos.
No había pan, pero por lo menos había circo.
No era la primera vez que Castro obtenía réditos políticos con la figura del Che. La repatriación de los restos del antiguo ministro de Industria y jefe del Banco Central, convertido en icono de la juventud mundial, era la culminación de un proceso que había empezado con la devolución rocambolesca de su Diario de Bolivia, unos seis meses después de su muerte. Mientras los militares bolivianos mantenían negociaciones secretas para vender por una millonada los derechos de publicación a varias editoriales europeas y estadounidenses, su propio ministro del Interior, Antonio Arguedas, sacaba clandestinamente una copia fotostática del Diario para mandarla a La Habana a través de terceros. Los cubanos ganaron la carrera y publicaron, el 1 de julio de 1968, el famoso documento, con una introducción, cómo no, de Fidel Castro, que se apuntó una victoria política con la difusión del texto en varios idiomas.
La recuperación del Diario fue el primer acto de un largo proceso de reapropiación del Che por el régimen de La Habana, que se ha empeñado en rescatar al guerrillero pedazo a pedazo. Luego, llegarían las manos amputadas y, poco a poco, varias de sus pertenencias, recolectadas en Bolivia por agentes de la inteligencia cubana. Y, finalmente, la apoteosis con la repatriación de la supuesta osamenta del Che. Las manos viajaron a La Habana gracias al mismo personaje que había entregado el Diario. Esa hazaña le había costado su puesto de ministro del Interior en el gobierno boliviano y casi la vida, a manos de unos militares que querían vengarse. Cuando decidió mandar las manos del Che a Cuba, Antonio Arguedas se recuperaba en un hospital paceño de las graves heridas sufridas en un atentado. Esa vez sobrevivió. Antes de pedir asilo político a México –iría finalmente a Cuba, donde residió más de siete años– Arguedas llamó a su amigo VÍCTOR ZANNIER, el mismo que se había encargado de sacar del país las fotostáticas del Diario, escondidas en cuatro fundas de discos LP.  Le encomendó una nueva misión, muy delicada, cuenta ZANNIER: “Vete a mi casa –me dijo–.

http://www.letraslibres.com/sites/default/files/imagecache/revista-content/imagenes_articulos/img_art_11819_3907.jpg
"Operación Che". Historia de una mentira de Estado
Ahí tengo las manos del Che. Busca una manera de hacerlas llegar a Fidel.”
Desde hacía casi dos años, Arguedas convivía con las manos del guerrillero. Las guardaba en un bote de formol debajo de la cama, dentro de una urna de madera tapizada con “terciopelo rojo y [con] un acabado muy elegante”, según su propia descripción. El ejército había ordenado cortar las manos del Che, poco antes de su entierro secreto, para tener una prueba incontestable de su muerte. Por motivos que él mismo nunca quiso aclarar del todo, entre los cuales se mezclan el fetichismo, muy arraigado entre los afectados por el virus de la CHEMANÍA, y el sentimiento de culpa por haber participado en la muerte del “Comandante de América”, Arguedas había decidido conservarlas. Quizás se habría quedado también con la cabeza si su subordinado, el teniente coronel Roberto Quintanilla, jefe de inteligencia del ministerio del Interior, hubiera cumplido la orden que él mismo le había dado. Quintanilla tuvo que conformarse con las manos cuando varios oficiales de alto rango y los dos médicos del hospital de VALLEGRANDE se opusieron a semejante acto de barbarie.
Sentado en la confitería Cristal, en la avenida Heroínas de su Cochabamba natal, el abogado y periodista VÍCTOR ZANNIER, militante de izquierda de toda la vida y muy vinculado al régimen castrista, no duda en hacer un repaso completo de la agitada historia de Bolivia desde la revolución de 1952, en la cual participó. Luego, vuelve al tema de las manos. Con una memoria prodigiosa a pesar de sus ochenta años, recuerda con muchos detalles cómo cumplió con su nueva misión. “Con el hijo de Arguedas, Carlitos, que tenía entonces catorce años, cavé un poco en el suelo de cemento debajo de la cama y encontré una bandera cubana y una boliviana que envolvían una urna tallada en madera, donde figuraban las fechas de nacimiento y asesinato del Che. Dentro había un bote con las dos manos en perfecto estado. Había también una mascarilla de yeso, no muy bien hecha, con restos de barba, bigote, cejas y pelo. Probablemente, el que la hizo no tenía práctica o medios. Era la cara del Che volcada.”
ZANNIER sacó el bote de la urna y lo puso, con la mascarilla, en una pequeña maleta de metal que acababa de comprar con este fin. Al cabo de seis meses y muchas peripecias estrambóticas, la misma maleta y su peculiar contenido aterrizaron en el aeropuerto de La Habana, a principios de enero de 1970. Fue un recorrido interminable por Budapest, Moscú y Argel, con una escala imprevista, y muy tensa, en la base estadounidense de las Bermudas, donde el avión de AEROFLOT tuvo que repostar combustible. “Habíamos tenido demasiado viento en contra”, recuerda ZANNIER. “Yo viajaba con un pasaporte cubano, que me habían dado en Moscú, y bajo otro nombre. Empecé a preocuparme cuando subieron al avión varios militares americanos y unos funcionarios. Yo tenía el maletín entre las piernas y no lo había soltado desde que habíamos despegado de Moscú. Pidieron la lista de pasajeros, pero no tenían derecho de revisarnos porque era una escala técnica. El vuelo siguió hasta La Habana, donde me esperaba una comitiva de alto nivel. Entregué el maletín y, en la noche, Fidel me convocó para darme las gracias por esta operación que él calificó de ‘excepcional’”.
Después de la entrega de las manos, quedaba lo más difícil: encontrar el cuerpo del Che, o lo que quedara de él, y repatriarlo. Todo esto clandestinamente, sin que las autoridades bolivianas se percataran de la operación. La Habana no pudo hacer nada sustancial hasta el año 1983, cuando se reanudaron las relaciones diplomáticas entre los dos países, de manera parcial hasta 1989, y luego con intercambio de embajadores. Una coalición de izquierda había ganado las elecciones en Bolivia, y los cubanos aprovecharon inmediatamente las circunstancias. Apenas instalado en la presidencia de la República HERNÁN SILES ZUAZO, La Habana mandó a decenas de agentes de la Dirección General de Inteligencia y del Departamento América. Ambas dependencias, encargadas de apoyar a los movimientos guerrilleros en el continente, estaban dirigidas por el famoso Manuel Piñeiro, “BARBARROJA”, fallecido en 1998.
El número uno de la embajada era un experimentado cuadro de ese Departamento, el mismo que había recibido a ZANNIER en el aeropuerto de La Habana cuando llegó con las manos del Che. ÁNGEL BRUGUÉS, más conocido como “Lino”, se quedaría once años en Bolivia, primero como encargado de negocios y, luego, como embajador. Entre  sus misiones secretas, estuvo la de buscar los restos del Che con el apoyo de varios agentes cubanos, en particular los historiadores FROILÁN GONZÁLEZ y ADYS CUPULL, autores de varios libros sobre la saga del Che en Bolivia (DE ÑACAHUASÚ A LA HIGUERA, 1989, Y LA CIA CONTRA EL CHE, 1992).
Froilán González cuenta, con una profusión obsesiva de detalles, sus entrevistas con muchos de los bolivianos, campesinos en su mayoría, que tuvieron algún contacto con el Che cuando deambulaba con su tropa hambrienta en la zona de los ríos GRANDE Y ÑACAHUASÚ. El autor rescató varios utensilios, como tazas o platos, que el Che había usado alguna vez. La enfermera que lavó su cadáver, SUSANA OSINAGA, le entregó uno de los tres pares de calcetines que llevaba puestos el guerrillero en el momento de su muerte. “He conservado las medias todo este tiempo en esta cajita, tal como se las quité. ¡Ni las lavé!” Otra vallegrandina, ELVIRA RAMÍREZ, aceptó deshacerse del mechón que su prima, ya fallecida, había cortado de la cabellera del Che y llevaba como “amuleto”.
En cambio, Froilán González no parece haber tenido tanto éxito con otro de sus cometidos: la ubicación de los restos de los 36 guerrilleros muertos en esa aventura, en su mayoría bolivianos y cubanos.
http://www.letraslibres.com/sites/default/files/imagecache/revista-content/imagenes_articulos/img_art_11819_3908.jpg
"Operación Che". Historia de una mentira de Estado

La población local le proporcionó indicaciones sobre las sepulturas de algunos de ellos, incluyendo “Tania”, la única mujer del grupo.
En cuanto al Che, los datos eran escasos. “Las informaciones recopiladas dan dos lugares como probables de donde se encuentran enterrados [sus restos]: uno, en un terreno al fondo del dormitorio del regimiento ‘Pando’; el otro, a un costado de la pista de aterrizaje del aeropuerto de VALLEGRANDE, a unos pocos metros del comienzo de la pista. Entre ambos hay una distancia de doscientos metros” (La CIA contra el Che, p. 153). En un intento de afinar los datos recopilados por sus agentes, La Habana buscó el apoyo del sacerdote que ejercía también de capellán en esa zona. Mario Laredo había celebrado un oficio religioso en el entierro de Tania –de todos los guerrilleros muertos, sólo ella tuvo el privilegio de ser sepultada en un ataúd– y tenía cierta simpatía por el régimen castrista.
DARIEL ALARCÓN, “BENIGNO”, el fiel compañero del Che desde la Sierra Maestra hasta la tragedia de los Andes bolivianos, no ha olvidado esa visita extraña que hizo Mario Laredo a Cuba. “En octubre de 1987, Fidel lo invita para el veinte aniversario de la muerte del Che. Lo llevan a Pinar del Río para inaugurar la fábrica de componentes electrónicos ‘Comandante Ernesto Che Guevara’. Ahí, le piden que ayude a Lino, nuestro hombre en La Paz, a recuperar el cadáver del Che. El cerebro de toda la operación, como siempre para esas cosas, fue BARBARROJA.” Según Benigno, Lino y su equipo fueron a VALLEGRANDE a principios de 1988 y cavaron de noche en el lugar indicado por el capellán. “Encontraron una osamenta y la mandaron por valija diplomática a La Habana.” Las cosas, sin embargo, no salieron bien. El médico que analizó los restos aseguró que no eran los del Che.
Para confirmar esta historia, había que viajar a La Habana y hablar con Lino. Hoy, Lino está en el “plan pijama”, víctima de esas purgas recurrentes en los regímenes comunistas, y tiene prohibido salir del país. El “plan pijama” consiste en mandar al infeliz a su casa, sin sueldo y sin los privilegios de la NOMENKLATURA. (En Cuba, equivale a la muerte social), porque hace del castigado un apestado. Después de varias décadas al servicio del Departamento América, el ex embajador en La Paz, ÁNGEL BRUGUÉS, fue despedido a mediados de los años noventa, al mismo tiempo que varios de sus colegas y su propio jefe, BARBARROJA. Esa experiencia lo llevaría a cambios radicales en su forma de pensar, pasando del comunismo ateo al catolicismo militante.
“Es cierto que llevamos un cadáver a La Habana por ahí de 1988, pero nunca pensamos que pudiera ser el Che”, cuenta Lino, en su casa en la capital cubana. Vive a unas cuadras de la iglesia Santa Rita, donde, una vez a la semana, se juntan las Damas de Blanco para pedir la libertad de los presos políticos. “Creíamos que era Tania. Localizamos en el cementerio de VALLEGRANDE un cadáver que supuestamente era de Tania. En La Habana se le hicieron pruebas, pero no era ella. En cuanto al Che, no es cierto que intentáramos sacar sus huesos. Varios militares bolivianos nos dieron información. Yo hablé con un general, que murió después, pero no llegamos a tener los datos exactos.”
El general en cuestión era Mario Vargas Salinas. Según Froilán González, el militar “confirmó y amplió las informaciones que nos había dado, en el sentido de que el Che Guevara no fue incinerado y se encontraba enterrado en VALLEGRANDE a un costado de la pista de aterrizaje, junto a otros compañeros, y mostró su disposición para visitar el lugar”. Los cubanos no dieron seguimiento a la propuesta de Vargas porque su testimonio les pareció entonces demasiado impreciso. Extrañamente, sobre la base de una declaración idéntica de ese mismo general al periodista estadounidense Jon Lee Anderson, once años después, Cuba se lanzará al rescate de los restos del Che. Los tiempos habían cambiado y Fidel Castro necesitaba de un gran espectáculo que hiciera olvidar por un tiempo la dureza de la vida cotidiana de los cubanos en ese “periodo especial”.
¿Qué sabía el general Vargas de la ubicación de los huesos del Che? Nada, al parecer. Cuando fue llamado para ayudar a los forenses a ubicar la tumba, no logró indicar el lugar. Vargas nunca había sido encargado de dar sepulturas a los guerrilleros. Esos menesteres dependían exclusivamente del teniente coronel ANDRÉS SELICH, que dirigía el Batallón de Ingenieros en VALLEGRANDE y hacía esa tarea con mucha dedicación, asegurándose de que los muertos fueran enterrados como animales y en lugares secretos. En el caso del Che, LA VIUDA DE SELICH contó a Jon Lee Anderson que su marido lo había “enterrado aparte de los demás” (Che Guevara. Una vida revolucionaria, p. 692, nota 1). Sin embargo, el autor de esa biografía le da más crédito a la versión del general Vargas, siguiendo así la línea de La Habana, que se apoyaría en esas declaraciones para dar credibilidad al hallazgo de los restos del Che.
Lo único nuevo que parecía aportar el general Vargas era que el ejército no había incinerado el cadáver. No es que le constara personalmente, pero el oficial tomaba así partido en una polémica que existía desde el 11 de octubre de 1967. Ese día, a las dos de la madrugada, los militares se llevaron el cuerpo semidesnudo del Che, después de haberlo expuesto en una morgue improvisada en la lavandería del pequeño hospital Señor de Malta. Ahí fueron tomadas esas fotos impactantes que dieron la vuelta al mundo y contribuyeron a crear la leyenda del Che. Con los ojos abiertos, la mirada limpia, la barba y el pelo largo, parecía una réplica del Cristo muerto de MANTEGNA.

http://www.letraslibres.com/sites/default/files/imagecache/revista-content/imagenes_articulos/img_art_11819_3909.jpg
"Operación Che". Historia de una mentira de Estado
El alto mando dio la orden de incinerar el cadáver, para no dejar rastros. Los militares querían evitar que la tumba se transformara en un lugar de peregrinación, adonde llegaría la izquierda mundial para venerar a un mártir de la causa, un “santo laico”, como lo calificó otro de sus biógrafos, PACO TAIBO II.
Los generales Alfredo Ovando y Juan José Torres, los dos oficiales de más rango en la época –ambos serían luego presidentes de la República– habían hecho declaraciones totalmente contradictorias. “GUEVARA NO FUE CREMADO”, había asegurado el primero, mientras el otro había afirmado que la cremación había tenido “lugar en VALLEGRANDE y [las] cenizas fueron enterradas en algún lugar de Bolivia”. Según los testimonios de los más altos oficiales entonces destacados en esa zona, no hay duda de que la orden de quemar el cadáver llegó de La Paz, pero todo parece indicar que no se cumplió. Fue por falta de capacidad técnica por lo que no se hizo, aseguran varios testigos de la época. “Los militares no querían que los vecinos se dieran cuenta, porque en Bolivia la cremación era ilegal, no existía ningún horno crematorio y, con métodos artesanales, la incineración completa de un cuerpo humano puede tardar varios días”, asegura Gustavo Sánchez Salazar, coautor del primer libro, publicado en inglés, sobre el Che después de su muerte (THE GREAT REBEL, 1969). “Yo creo que EL TENIENTE CORONEL SELICH intentó CREMAR el cuerpo, para cumplir la orden del alto mando, pero se dio cuenta de que no era posible y lo enterró en algún lugar.”
Hay, en cambio, un consenso entre los militares sobre un punto clave: incinerados o no, sus restos fueron sepultados en solitario, en una tumba aparte, y los muy pocos, tres o cuatro personas, que conocían el lugar exacto han muerto.
“El Che era demasiado importante para que lo enterraran con otros guerrilleros”, sentencia ERICK BLÖSSL, un alemán que recaló en aquellos parajes antes que el Che, como cooperante agrónomo, y hoy, a sus 77 años, regenta un restaurante. BLÖSSL no sabía dónde estaba sepultado el Che, pero tenía un dato que podía llevar a esclarecer el enigma de la osamenta rescatada en 1997 por los forenses cubanos y argentinos.
“Yo estaba en el aeropuerto cuando llegó el helicóptero con el cadáver del Che, el lunes 9 de octubre de 1967, alrededor de las cinco de la tarde. Luego, seguí la furgoneta hasta el hospital. Cuando hice las primeras fotos del Che en la lavandería del hospital, él tenía su ropa completa. Unos militares le pusieron una tabla de madera, de unos diez o quince centímetros de alto, debajo de la cabeza para tener un mejor ángulo para sacar fotos. Por esto, parecía que el Che miraba a las cámaras. A su lado había los cadáveres de otros dos guerrilleros, tirados en el suelo.
Al día siguiente, un poco antes de las ocho de la mañana, cuando fui de nuevo al hospital, el Che ya estaba lavado y vestía solamente un pantalón arremangado casi hasta la rodilla, para que la prensa viera la herida en la pantorrilla derecha, por una bala que había recibido en el combate. En el suelo, estaban su chamarra, el cinturón, una camiseta toda podrida, los calcetines y el resto de su ropa. Seguían los dos muertos en el suelo. Poco después, me encontré en la calle con mi amigo Musa, el doctor Moisés Abraham Baptista, el director del hospital. Musa me preguntó qué hacía yo por ahí. Hablamos del cadáver y le conté que quería llevarme el cinturón del Che pero que no me había atrevido a hacerlo. ‘Estúpido, me dijo, llévatelo, ven conmigo’. Regresamos a la lavandería, pero ya no estaba el cinturón. Apenas habían pasado quince minutos desde mi anterior visita, pero alguien se lo había llevado. Las demás cosas seguían ahí, también la chamarra, pero no me interesaba. En la tarde del mismo día, martes 10, cuando todavía desfilaba la gente para ver el cuerpo del Che, entré de nuevo. Ya no estaban los otros dos cadáveres, se los habían llevado”.

 “Dos días después, Musa me invita a su casa y me pone en la mesa de la sala un paquete en forma de chorizo, envuelto en un ejemplar del periódico La Prensa, de La Paz, el único que llegaba de vez en cuando a VALLEGRANDE. Y me dice: ‘Ábrelo’. Lo abrí. Era la chamarra, toda ensangrentada. Le di la vuelta, la miré por todos los lados. El cierre estaba roto y la chamarra estaba amarrada con una pita (cuerda), exactamente como en las fotos que tomamos todos. Había varios orificios de entrada y de salida de las balas, con manchas de sangre. Forzando un poco, se podía pasar el dedo por los agujeros. Esto indicaba claramente que el Che no había muerto a consecuencia de las heridas recibidas en combate, como habían dicho los militares, porque no hubiera podido caminar con semejantes heridas en el tórax. En ese entonces no había ninguna otra prueba de su asesinato y los testigos no habían hablado todavía. Le dije a Musa de esconderla bien, porque era la prueba de que lo habían ejecutado. Yo no era partidario del Che ni de la lucha armada, pero no me parecía correcto haberle asesinado.” Esa larga conversación con ERICK BLÖSSL en su restaurante de VALLEGRANDE fue providencial. Nos fuimos de nuevo a los libros de Froilán González, el historiador cubano que había investigado sobre el terreno durante cuatro años las andanzas del Che en Bolivia. Encontramos un testimonio que confirmaba la versión del agrónomo alemán. Se trata de la narración del corresponsal en VALLEGRANDE del diario Presencia, Edwin Chacón. “Yo me apoderé de la chaqueta, estaba ensangrentada y la envolví en un periódico para llevármela, pero me vieron y dijeron que no podía hacer eso.”
Era el mismo paquete que el médico Moisés Abraham Baptista se había llevado a su casa y enseñado a su amigo Erick.
http://www.letraslibres.com/sites/default/files/imagecache/revista-content/imagenes_articulos/img_art_11819_3910.jpg
"Operación Che". Historia de una mentira de Estado
Dado que esta chamarra estaba en posesión del médico que hizo la autopsia del guerrillero y le cortó las manos, ¿cómo los cubanos pueden haberla encontrado en la fosa común treinta años después y presentarla como una de las pruebas clave para identificar al Che?
ERICK BLÖSSL se acordaba de otro detalle más reciente. “En 1997, cuando aparecieron los restos de los guerrilleros, me llamó MARCOS TUFIÑO, uno de los viceministros encargados de supervisar las excavaciones. Él quería que le confirmara que la chamarra que cubría el cuerpo número 2 era del Che. Bajamos a la fosa y, después de mirarla bien, le dije que no era. Se parecía más a una capa de agua del ejército americano, tipo poncho, y no tenía nada que ver con la que el Che llevaba puesta en el hospital. TUFIÑO insistió, pero me quedé con la impresión de que él también sabía que no era el Che.”
Queda ahora por esclarecer un misterio: ¿cómo se las ingeniaron los cubanos para engañar a todo el mundo? Su trabajo fue avalado por los forenses argentinos y las autoridades bolivianas. El doctor González ha presentado los resultados de su hazaña en varios congresos forenses internacionales, y ningún experto los ha criticado. Es cierto que algunos le reclamaron que no hubiera cumplido su compromiso de realizar las pruebas de ADN. La respuesta del médico y de sus colegas fue que las otras pruebas habían permitido la identificación del Che sin la más mínima sombra de duda. ALEJANDRO INCHÁURREGUI, uno de los forenses argentinos que habían estado en VALLEGRANDE, añadió que hubiera sido una “exquisitez” inútil recurrir al ADN. De los tres forenses consultados sobre este tema, un argentino, un colombiano y un español que han asistido a las presentaciones de Jorge González en tres congresos internacionales (Buenos Aires, Montevideo y La Habana), ninguno ha notado nada anormal. Un prestigioso profesor de medicina legal de Buenos Aires, LUIS ALBERTO KVITKO, es el más entusiasta. “Soy muy amigo de Héctor Soto y Jorge González. Yo pongo mis manos en el fuego por ellos: son profesionales muy serios. El reconocimiento por la dentadura es categórico, tanto como el ADN. Además, ahí estaba la chamarra: es la misma que en las fotos cuando expusieron su cadáver. Yo invité a Jorge González a dar una conferencia aquí, en la Universidad de Buenos Aires. Tengo la presentación en POWER POINT que él hizo, con todos los detalles de la búsqueda y de las excavaciones, de la investigación histórica, etcétera.”
Sin embargo, EL PROFESOR KVITKO no aceptó entregar una copia de esa presentación. Y tampoco quiso hacerlo el doctor Jorge Bermúdez, de la Asociación de Peritos de la Provincia de Buenos Aires, APEBA, que había invitado a su colega cubano a dar una conferencia en la Universidad de Quilmes, el 6 de julio de 2004, titulada “Búsqueda e identificación de restos humanos. El caso Che Guevara”. La respuesta de APEBA tuvo el mérito de ser franca: “Fue condición del doctor Jorge González Pérez para su participación no grabar ni reproducir el material. Así lo hemos hecho.”
¿A qué se debe tanto secretismo? Les tocará a los cubanos explicarlo un día, pero eso no ocurrirá mientras no haya un cambio de régimen en La Habana. Sólo una prueba de ADN realizada por expertos totalmente independientes permitirá comprobar si el esqueleto atribuido al Che le pertenece realmente.
AUTOPSIAS DEL CHE GUEVARA
Lo van a tener difícil, ya que las dos autopsias practicadas al Che no coinciden.
LA PRIMERA.-
Realizada en VALLEGRANDE por el doctor Abraham Baptista, en 1967, señalaba nueve heridas de bala.
LA SEGUNDA.-
Hecha en el hospital Japonés de Santa Cruz, treinta años más tarde, menciona sólo “cuatro proyectiles de arma de fuego”.

La “operación Che” ilustra de forma impactante la capacidad del régimen castrista de imponer sus criterios políticos a los científicos, cuya independencia queda en entredicho. El Líder Máximo había hecho del rescate de los restos del Che una cuestión de honor y, si los expertos escogidos por él no los encontraban –es probable que Castro supiera que así ocurriría–, había que arreglar las cosas para que los huesos de otro individuo, de características similares, fueran atribuidos al “Guerrillero Heroico”. Esto explicaría por qué los expertos extranjeros consultados no pudieron ver la trampa: los huesos y la documentación médica pertenecen a la misma persona, pero no es el Che. No fue una hazaña científica y tampoco un acto de magia: fue una operación de inteligencia disfrazada de misión científica. Y lo más probable es que la manipulación de las osamentas se produjera antes de la llegada de los forenses argentinos, en esos tres días que tuvieron los cubanos para actuar sin supervisión. Después de todo, si los agentes cubanos se habían llevado por valija diplomática, de VALLEGRANDE a La Habana, el esqueleto entero de la falsa Tania, bien podían traerse una calavera desde Cuba para sembrarla en tierras bolivianas.
El propio Castro ha dado una pista al cometer un lapsus revelador en su Biografía a dos voces, dictada a su amanuense IGNACIO RAMONET y revisada minuciosamente por el propio caudillo, según lo confesó él mismo. Dice Castro a propósito del rescate de la osamenta del Che: “¡Qué mérito el de los que encontraron su cadáver y los de otros cinco compañeros!” ¿Cinco? ¿No eran siete, con el Che? Sólo seis, incluido el Che, asegura el Comandante en Jefe.
La pregunta obligada, que no hace RAMONET, es:
¿Cómo hicieron los forenses cubanos para obtener siete osamentas a partir de seis cuerpos?
Ésa es la hazaña, y Castro colma de halagos a su autor:
“Ese hombre, Jorge González, que hoy es rector de nuestra facultad de ciencias médicas, ¡qué mérito!, cómo lo encontraron, eso es milagroso.”

















LOS HUESOS DEL CHE
Por Mario Vargas Llosa
El País
http://bucket2.clanacion.com.ar/anexos/fotos/67/639167w300.jpg 
 








Los periodistas MAITE RICO Y BERTRAND DE LA GRANGE -ella española y él francés- se especializan en reportajes tan fascinantes como políticamente incorrectos y, por lo mismo, polémicos.
En 1998 publicaron una minuciosa investigación contrastando el mito y la realidad del Comandante Cero (Marcos, la genial impostura), que revelaba todos los embauques y arrestos publicitarios con que se había inflado la figura del enmascarado de Chiapas, entonces en pleno apogeo (y, hoy, ridiculizada, hasta el eclipse).
Su segundo libro, aparecido hace tres años, ¿Quién mató al obispo? Autopsia de un crimen político, era un rastreo tan exhaustivo como apasionante del bárbaro asesinato, el 26 de abril de 1998, en Ciudad de Guatemala, del obispo JUAN GERARDI, y de la telaraña de intrigas y corrupción que rodeó, en los ámbitos militares, eclesiásticos y políticos, el juicio a los reales o supuestos culpables del crimen.
Ahora, la pareja, indiferente a la hostilidad y a los intentos de acallar sus verdades incómodas de que han sido víctimas sus trabajos anteriores, vuelve por sus fueros, en un extenso reportaje, en el número de febrero de la revista Letras Libres, que dirige ENRIQUE KRAUZE, titulada Operación Che. Historia de una mentira de Estado, que irritará a bastante gente, sobre todo entre la vasta cofradía de devotos que han peregrinado al imponente mausoleo erigido por la revolución cubana en Santa Clara -la ciudad que Ernesto Che Guevara liberó durante la guerra contra Batista- para guardar sus restos.
Estos despojos fueron encontrados, en julio de 1997, junto con los de otros seis guerrilleros, en una fosa común, vecina al aeropuerto de VALLEGRANDE -en el oriente boliviano- por un equipo cubano integrado por tres ingenieros geofísicos, un antropólogo forense, un arqueólogo y una historiadora, y dirigido por el doctor Jorge González, entonces director del Instituto de Medicina Legal de La Habana.
Los restos fueron sacados, entre gallos y medianoche, de VALLEGRANDE -pues la población quería que se quedaran allá- y llevados a la ciudad de Santa Cruz de la Sierra, donde, en el Hospital Japonés, los forenses cubanos juntaron las piezas óseas y realizaron las necropsias obligatorias. Allí, el doctor González anunció que el "esqueleto número 2" era inequívocamente el del Che. Carecía de manos (el ejército boliviano, después de asesinarlo, se las había hecho cortar para tener pruebas de su muerte), y las características craneales coincidían, así como la dentadura con la ficha dental que se tenía del guerrillero. Además, en la fosa, junto a su esqueleto, se había encontrado el cinturón y la chamarra verde del Che con los que aparecía su cadáver, expuesto a los fotógrafos en la lavandería del Hospital Señor de Malta, después del asesinato.
El entonces presidente de Bolivia, Gonzalo Sánchez de Lozada, que había autorizado la búsqueda, permitió también la expatriación de los restos del Che, que volaron a Cuba el 12 de julio de 1997. Coincidencia feliz, llegaron a la isla a tiempo para los festejos de la conmemoración del asalto al cuartel Moncada, el 26 de julio. Tres meses más tarde, en una apoteósica ceremonia, los huesos ilustres quedaron instalados en el mausoleo de Santa Clara, ante miles de miles de cubanos, y consagrados con un kilométrico discurso de Fidel Castro. Ese año -otra oportuna coincidencia- había sido declarado en Cuba el Año del Che, en recuerdo del 30° aniversario de su muerte.
MAITE RICO Y BERTRAND DE LA GRANGE han entrevistado, en Bolivia, Cuba y la Argentina, a gran número de personas que estuvieron involucradas de algún modo con la búsqueda de los restos o, antes, con lo que sucedió con el cadáver desde el asesinato hasta el descubrimiento de la fosa tres décadas más tarde. Y han cotejado todos los testimonios históricos y periodísticos susceptibles de aportar alguna luz sobre el tema. Los resultados de esta pesquisa se leen con la curiosidad y la expectativa de una excelente novela policial, condimentada de crueldad, truculencia, revelaciones inesperadas y hallazgos que desbaratan las que parecían inamovibles certidumbres.
De todo ello concluyen que los restos del Che no son los que reposan en el mausoleo de Santa Clara, que aquéllos nunca fueron encontrados y que el supuesto descubrimiento fue una pura representación teatral rigurosamente fraguada para complacer a Fidel Castro, que, en un momento difícil, casi crítico para la revolución cubana por la desaparición de la Unión Soviética y el fin de los cuantiosos subsidios que de ella recibía, había decidido montar una gran movilización revolucionaria de distracción en torno a la figura mítica del "Guerrillero Heroico".
No puedo resumir aquí todos los argumentos en que MAITE RICO Y BERTRAND DE LA GRANGE fundamentan su denuncia, pues son muy numerosos. Diré sólo que, a mi juicio, los más persuasivos proceden de los campesinos y lugareños de VALLEGRANDE entrevistados por los periodistas, gentes que, como el agricultor Casiano Maldonado o el alemán ERICK BLÖSSL, afirman haber visto el cadáver del Che después de que los restos de los otros guerrilleros habían sido ya enterrados en la fosa secreta de VALLEGRANDE. En cuanto a la conjetura de que el Che probablemente fue incinerado por el teniente coronel ANDRÉS SELICH, en cumplimiento de las órdenes precisas que había recibido del alto mando del ejército boliviano, tal vez de los mismos generales Alfredo Ovando y Juan José Torres en persona, podría ser cierta, pero nada parece probarlo de manera fehaciente todavía. Y, por otra parte, las declaraciones de ambos generales son contradictorias.
¿Cómo pudo ser posible que el descubrimiento de los restos del Che no fuera cuestionado por las instancias científicas internacionales, a pesar de que el doctor González y su equipo nunca los sometieron a la prueba del ADN, pese a que lo habían prometido?, se preguntan los autores.
No sólo eso. Las conclusiones del equipo cubano fueron avaladas por respetables forenses argentinos que estuvieron en Bolivia poco después del hallazgo, y el doctor González ha presentado los resultados de su investigación en congresos de especialistas que, por lo visto, no los han puesto en duda.
No es imposible que la hipótesis de MAITE RICO Y BERTRAND DE LA GRANGE sea cierta. Fidel Castro necesitaba que el cadáver del Che reapareciera oportunamente para echarle una mano, en una gran operación de desvío de la atención y manipulación de la opinión pública cubana, golpeada con dureza por la crisis económica y la incertidumbre. Y toda la maquinaria del Estado se puso en marcha para encontrar ese cadáver, o fabricarlo, si no aparecía el verdadero. Por eso la fosa de VALLEGRANDE fue abierta de noche, fuera de las horas permitidas para la excavación, y por eso nunca se hizo la prueba de ADN al "esqueleto número 2".
Lo demás, añadiría yo, lo hizo el mito por sí solo. El Che Guevara ya alcanzó esa categoría, un sitial que pone a quien lo ocupa por encima de las leyes de la historia y de la pedestre realidad. Un ser que, de histórico, pasa a ser mítico no es juzgado con criterios racionales sino mediante actos de fe y de ilusión.
Es el caso del Che. Su figura es, hoy, como muestra otro de los colaboradores del número de Letras Libres dedicado a su figura, "una marca capitalista" de valor seguro, a la que empresarios de toda clase explotan en los cinco continentes, y a la que veneran, citan, tienen presente y les merece admiración y simpatía innumerables jóvenes que no alientan el menor entusiasmo revolucionario y, algunos, ni siquiera sabrían ubicar a Cuba o Bolivia en los mapas.
No importa. El Che representa una hermosa ficción, un personaje del que la historia contemporánea está huérfana: el héroe, el justiciero solitario, el idealista, el revolucionario generoso y desprendido que realiza hazañas soberbias y es, al final, abatido, como los santos, por las fuerzas del mal.
No importa que los historiadores serios muestren, en trabajos exhaustivos, que el Che Guevara real, de carne y hueso, estaba muy lejos de ser ese dechado de virtudes milicianas y éticas. Que fue valiente, sí, pero también sanguinario, capaz de fusilar a decenas de personas sin el menor escrúpulo, y que, desde el punto de vista militar, sus fracasos y errores fueron bastante más numerosos que sus éxitos.
Es verdad que era consecuente con sus ideas, sobrio y austero, incapaz de las payasadas y dobleces de los POLÍTICASTROS profesionales. Pero, también, que la violencia y eso que Freud llamó "la pulsión de muerte" lo atraía y guiaron su conducta tanto como su pasión por la aventura y la revolución.
El mito exigía que los restos del Che aparecieran. Por eso, cuando ocurrió, todos los que los esperaban, creyeron, sin pensarlo dos veces.
Así se escribe a veces la historia. Y así enriquecen las bellas ficciones la grisácea realidad.


DETRÁS DEL HALLAZGO
Publicado en Periódico Juventud Rebelde, octubre 26 de 1997

El transcendental hallazgo de la fosa común donde fueron encontrados los restos de siete miembros de la guerrilla boliviana, entre ellos los del Comandante Ernesto "Che" Guevara, no fue obra de la casualidad. Las investigaciones históricas y los trabajos geológicos de los científicos cubanos posibilitaron el éxito.
Este hecho, que trasciende el ámbito académico, tiene su base en el desarrollo alcanzado por Cuba en el campo de la medicina forense, la antropología y la geología. También en el empeño que en la difícil búsqueda pusieron, y aún ponen, este grupo de hombres que comparten sus labores con tres investigadores argentinos.
Las prospecciones (exploraciones) comenzaron en enero de este mismo año. Transcurrieron seis meses de sucesivas excavaciones. Después del hallazgo los científicos trabajaron una semana como escultores, poniendo la gubia bien cerca del hueso para sacar el terrón adherido sin provocarle daño alguno: había que dejar los restos al descubierto, sin producir ningún movimiento en ellos, pues la posición en que se encontraban ofrecería importantes informaciones.
Los esqueletos se fueron numerando según su aparición. El número dos se encontraba boca abajo, cubierto por una chaqueta color verde olivo en la parte del cráneo y los hombros. También presentaban un cinturón de cuero oscuro, una hebilla y botones correspondientes al pantalón. Le faltaban las manos.
Los esqueletos 1, 2 y 3 estaban ubicados de forma paralela, lo que hacía suponer que fueron los primeros cadáveres en ser sepultados. Posteriormente se llegó a la conclusión de que todos correspondían a un mismo hecho histórico, pues no se encontró ningún elemento que hiciera pensar en dos momentos de depósito de los cadáveres. Excepto el del esqueleto número dos, todos los cráneos estaban fragmentados, por el estallido que produjeron los disparos de bala en el momento de la muerte, y por lo compacto que se encontraba el sedimento.
Un estudio radiológico dental con fines clínicos que se realizara el "Che" en 1957, en México, sirvió de base para confeccionar el DENTIGRAMA PRE-MORTEN. Al contar con los restos óseos, se realizó el POST-MORTEN, y ambos fueron comparados, así como las relaciones de los dientes superiores con los inferiores. Para hacer la identificación se utilizaron además los modelos de yeso con los cuales se hicieron las prótesis al "Che" para cambiar su fisionomía al salir de Cuba. Estos modelos permitieron hacer ESTUDIOS ODONTOMÉTRICOS (medición de las coronas de los dientes) y ODONTOSCÓPICOS (análisis de las formas anatómicas de las coronas).
La coincidencia de todos esos elementos fue una de las pruebas cruciales para la identificación de los restos del "Che", pues ellas se consideran entre las más válidas a nivel mundial para conocer a qué persona pertenecen determinados restos óseos, explicó el DOCTOR LUIS TORIBIO, del Instituto de Medicina Legal: "La variedad de posibles combinaciones es tan grande que no alcanzarían todos los pobladores del planeta para encontrar dos similares".
Otro detalle válido fue la marcada prominencia de los arcos supra orbitarios, o mayor abultamiento del hueso frontal que el que comúnmente se observa en el resto de los seres humanos masculinos. Al aplicar la técnica de superposición cráneo - fotográfica por sistema computarizado, también hubo perfecta correspondencia entre puntos y regiones anatómicas. COINCIDIERON ADEMÁS, EDAD, SEXO, RAZA Y ESTATURA.
Los impactos observados en el esqueleto número dos, corresponden con las lesiones descritas en el informe de autopsia, practicada al cadáver del "Che" en 1967, en el hospital Señor de Malta, de VALLEGRANDE.
El antropólogo forense Héctor Soto reveló que los trabajos de identificación empezaron el día 5 de julio en el hospital japonés de Santa Cruz de la Sierra. Allí se montó un laboratorio especializado con todos los recursos técnicos y gráficos modernos que existen para estos fines, desde instrumentos de medición estandarizados internacionalmente hasta software de computación, uno de factura norteamericana y dos cubanos.
"El grado de fragmentación de casi todos los cráneos no permitió el uso de la TÉCNICA DE SUPERPOSICIÓN CRÁNEO FOTOGRÁFICA, lo cual RATIFICA DE CIERTO MODO LA HIPÓTESIS de que después del enterramiento los cuerpos fueron COMPRESIONADOS, compactados por otras capas de tierra".
Para SOTO, uno de los principales científicos del equipo del DOCTOR JORGE GONZÁLEZ, el haber hallado la fosa donde se encontraban los restos del "Che" y de seis de sus compañeros, ha sido el momento más importante de su vida como profesional. Haber participado en la identificación, "un gran compromiso como cubano, como ser humano y como revolucionario; una responsabilidad histórica".

¿DÓNDE ESTÁN LOS HUESOS DEL CHE?

 

La comparación del informe forense cubano con los datos de la autopsia en Bolivia pone en duda que los restos exhumados en 1997 pertenezcan al asesinado guerrillero

BERTRAND DE LA GRANGE (07/10/2007)

La polémica rodea el Santuario' de Santa Clara. ¿Están allí los huesos del Che? Para los cubanos, no hay duda. El jueves, el especialista que dirigió la búsqueda afirmó que las pruebas de ADN lo confirmaron tras la exhumación. La investigación periodística que aquí se presenta recoge nuevos indicios que apuntan a lo contrario.
En el Mausoleo de Santa Clara todo es genuino. Menos, tal vez, los huesos del Che. Miles de personas acuden estos días en peregrinación hasta este gigantesco edificio de piedra para conmemorar el 40º aniversario de la muerte de Ernesto Guevara. Cuenta la historia oficial que un equipo de forenses cubanos halló su esqueleto en el oriente de Bolivia y lo repatrió en julio de 1997. Diez años después, sin embargo, empiezan a aparecer los primeros indicios que ponen en duda esta versión.
Según el general Vargas, seis de los siete guerrilleros muertos estaban en una sola fosa
La Operación Che fue dirigida personalmente por los dos hermanos Castro
En la investigación histórica realizada por los cubanos, el Che había sido enterrado sin su ropa.
BLÖSSL estaba ahí cuando los cubanos abrieron la fosa y, al ver la cazadora, intuyó que había algo raro.
Tres expertos europeos, el DOCTOR JOSÉ ANTONIO SÁNCHEZ, director de la Escuela de Medicina Legal de la Complutense de Madrid; su colega JOSÉ ANTONIO GARCÍA-ANDRADE, de la misma universidad, y un médico francés especializado en antropología y arqueología forense, han analizado la documentación técnica utilizada por los cubanos. Dos de ellos han detectado contradicciones irreconciliables entre la descripción del esqueleto llevado a Cuba y la autopsia realizada 30 años antes al cadáver del Che. El tercero cree que las deficiencias de los informes impiden llegar a una conclusión sobre la compatibilidad de los dos cuerpos.
"HAZAÑA CIENTÍFICA"
Así calificó La Habana el hallazgo de la osamenta del Che, realizado por el equipo que dirigía el forense cubano JORGE GONZÁLEZ. Estaba inhumado con otros seis guerrilleros -tres cubanos, dos bolivianos y un peruano- en una fosa a pocos metros de la pista de aviación de VALLEGRANDE, un pueblo de 6.000 habitantes cercano a La Higuera, la aldea donde el argentino fue asesinado por el Ejército boliviano el 9 de octubre de 1967.
La llegada triunfal del ataúd a La Habana, el 13 de julio de 1997, dio al Gobierno comunista una gran victoria política cuando los cubanos pasaban hambre a raíz del derrumbe de la URSS, su principal aliado y nodriza. La capacidad de sacrificio del guerrillero, que había fracasado en su intento de crear "varios Vietnam" en América Latina, era el ejemplo que todo cubano debía seguir para aguantar las dificultades. El momento del hallazgo de la tumba no pudo ser más oportuno: a pocos días de la fecha más emblemática de la revolución cubana, el 26 de julio, y a unas semanas del V Congreso del Partido Comunista y del 30º aniversario de la muerte del "Guerrillero Heroico".
A través de sus hombres de máxima confianza,  RAMIRO VALDÉS, JORGE BOLAÑOS Y EL General FERNANDO VECINO ALEGRET, el propio Fidel Castro pidió directamente al presidente boliviano, GONZALO SÁNCHEZ DE LOZADA, que confiara toda la responsabilidad de la operación a un amigo común, FRANKLIN ANAYA PANKA, entonces embajador de Bolivia en Cuba.
En un encuentro que tuvimos en su casa de La Paz, PANKA se vanaglorió del asunto mientras me enseñaba una carta del presidente cubano, dirigida a SÁNCHEZ DE LOZADA, quien había aceptado gustosamente la propuesta de su "amigo FIDEL".
En su afán por desmoralizar a la guerrilla, los militares solían enterrar a los rebeldes en tumbas secretas. Se sabía que la mayoría de los 36 guerrilleros muertos, de una tropa que nunca rebasó los 50, habían sido inhumados en la periferia de VALLEGRANDE. A finales de 1995, el General MARIO VARGAS SALINAS, que había combatido a la insurgencia, rompió el silencio y dijo que el cuerpo del Che estaba cerca de la pista de aviación. No conocía el lugar exacto. El encargado de dar sepultura a los guerrilleros, el Teniente Coronel ANDRÉS SELICH, se había llevado el secreto a su propia tumba cuando fue asesinado en 1973.
"Al Che lo enterró separado de los demás", asegura la viuda del oficial desde su casa de Asunción (Paraguay).
Según VARGAS, seis de los siete guerrilleros muertos en La Higuera estaban en una sola fosa, lo que confirmaría que el argentino había sido sepultado aparte. Sin embargo, cuando los cubanos, supervisados por la "comisión especial" dirigida por PANKA ANAYA, dieron por fin con la tumba, el 28 de junio de 1997, encontraron siete esqueletos. No quedaba tiempo para disquisiciones. El Doctor JORGE GONZÁLEZ, en ese entonces director del Instituto de Medicina Legal de La Habana, asignó al Che una de las siete osamentas antes de someterla a cualquier prueba científica.
"Desde el mismo 29 de junio estábamos convencidos de que el E-2 era el esqueleto del Che", relataban el Doctor GONZÁLEZ y su colega HÉCTOR SOTO al diario oficial Granma. "Yo le digo a SOTO que revise para ver si había manos [el Ejército se las había amputado al Che para cotejar sus huellas digitales con la policía argentina]. Él me responde: 'Negativo el interesado', que es un lenguaje policiaco que nosotros utilizamos. Y efectivamente, no había manos". Algo, sin embargo, nubló la alegría del Doctor GONZÁLEZ. El propio médico aceptó en la entrevista con GRANMA que se quedó "preocupado" cuando vio una chamarra y un cinturón sobre el esqueleto E-2. Y es que, según la investigación histórica realizada por los cubanos y confirmada por otras fuentes, el Che había sido enterrado sin su ropa, que le fue quitada antes de practicarle la autopsia.
Lo último que podía esperar el Doctor MOISÉS ABRAHAM es que el pasado le persiguiera hasta su refugio en la ciudad mexicana de Puebla. ABRAHAM era director del hospital de VALLEGRANDE en 1967 y fue el encargado de amputarle las manos al Che, después de hacerle la autopsia. La visita del historiador cubano FROILÁN GONZÁLEZ no debió de hacerle mucha gracia. "Fue sorpresivo, no se lo imaginaba", recuerda el historiador. "Sin embargo, el trato fue cortés". Corrían los años ochenta. FROILÁN GONZÁLEZ estaba inmerso en la misión de buscar las osamentas de los guerrilleros y rescatar la historia de la insurgencia. Sus pesquisas le habían llevado desde Bolivia hasta Puebla.
¿Qué querían los cubanos? Dos cosas: el testimonio del médico sobre su experiencia con el cadáver del Che y, lo más importante, convencerle de entregar a Cuba la chamarra del guerrillero. Sobre el primer punto no hubo problema, aunque "no dio autorización para publicar sus declaraciones hasta después de su muerte". En cambio, no hubo acuerdo sobre el otro tema: "Puso condiciones inaceptables", asegura FROILÁN GONZÁLEZ. ¿Qué condiciones? Dinero, mucho dinero. En una visita a Puebla, donde ABRAHAM tiene su consulta de cirugía oncológica, pude confirmarlo. Esta vez, el trato no fue tan amable. A la defensiva, arisco, el médico boliviano sólo quiso hablar de plata: "¿Cuánto me va a pagar?".
En cualquier caso, FROILÁN GONZÁLEZ no llegó a un acuerdo con ABRAHAM. Por eso los cubanos se quedaron "preocupados" cuando abrieron la fosa de VALLEGRANDE y vieron una chamarra sobre el esqueleto E-2. El equipo forense decretó con aplomo que era la del Che porque nadie, aparte de ellos, sabía que esa cazadora estaba en posesión del médico boliviano. Nadie, salvo un ciudadano alemán, ERICH BLÖSSL, que había llegado a VALLEGRANDE en los años sesenta, como ingeniero agrónomo, antes de comprarse un restaurante. BLÖSSL era amigo de MUSA, como llama al doctor ABRAHAM.
"MUSA se había quedado con la chamarra del Che, toda ensangrentada. Me la enseñó", cuenta el alemán. "Tenía la cremallera rota, y estaba amarrada con una cuerda, exactamente como en las fotos que tomamos todos. Había varios orificios de bala. Se la llevó para México cuando se fue a finales de los setenta".
Testigo de excepción, BLÖSSL estaba ahí cuando los cubanos abrieron la fosa y, al ver la cazadora, intuyó que había algo raro. "MARCOS TUFIÑO, el viceministro comisionado por PANKA ANAYA, para supervisar las excavaciones, llegó a mi restaurante y me preguntó sobre la chamarra. Le contesté que no era la del Che. Insistió en que fuera a verla de nuevo y me entregó un salvoconducto para que los soldados me dejaran pasar. Fui de nuevo. Ahí estaba TUFIÑO. Bajé a la fosa y le confirmé que no era la chamarra del Che. Era una capa de agua, tipo poncho, como las del Ejército".
Después de practicar varias pruebas a los siete esqueletos en el hospital Japonés de Santa Cruz de la Sierra, las autoridades bolivianas autorizaron la salida de los restos de los guerrilleros rumbo a La Habana.
¿QUÉ DECÍA EL INFORME FORENSE DE LA OSAMENTA ADJUDICADA AL CHE? EN EL HOSPITAL JAPONÉS NO QUEDA RASTRO DEL DOCUMENTO. Cuando se le pidió una copia al Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), que había colaborado en la exhumación en VALLEGRANDE, su presidente, LUIS FONDEBRIDER, dijo que sólo los cubanos podían facilitarlo. JORGE GONZÁLEZ no contestó a la solicitud. Quedaba CELSO CUÉLLAR, el doctor boliviano que había firmado también ese documento. "Los cubanos se llevaron todos los papeles. Yo sólo me quedé con esta copia del informe final", cuenta CUÉLLAR, que se especializó en cirugía en Madrid y en medicina forense en La Habana. "Ellos tenían informes PRE-MORTEM del Che, su historia odontológica y la autopsia del 67, y yo los dejé trabajar. No había motivo para la desconfianza".
Una comparación entre el informe forense redactado por cubanos y argentinos en 1997 y la autopsia practicada al Che en el momento de su muerte resulta desconcertante para los tres médicos consultados en Madrid y París, JOSÉ ANTONIO SÁNCHEZ, director de la Escuela de Medicina Legal de la Complutense, detecta heridas concordantes y otras no, pero considera que los documentos son insuficientes para llegar a una conclusión. En cambio, para sus dos colegas hay elementos esclarecedores. "Se trata de dos cuerpos diferentes y por tanto corresponden a dos personas distintas", asegura JOSÉ ANTONIO GARCÍA-ANDRADE, con una larga trayectoria en la medicina forense. Tanto él como el experto francés, que de momento prefiere mantener el anonimato para no perjudicar su propia investigación sobre este tema, señalan las mismas discrepancias. "El informe de 1997 describe las FRACTURAS DE LA 2ª Y 3ª COSTILLA IZQUIERDA. Esas fracturas no figuran en la autopsia de 1967, que señala, en cambio, una lesión entre la 9ª Y LA 10ª COSTILLA IZQUIERDA, inexistente en el otro informe", indican ambos.
Además, el cadáver analizado en 1967 presentaba "LESIONES EN LAS DOS CLAVÍCULAS", mientras que el esqueleto hallado en 1997 tiene "únicamente una LESIÓN EN LA CLAVÍCULA DERECHA", puntualiza el especialista francés. Lo mismo sucede con los FÉMURES: el Che no mostraba la herida en el FÉMUR DERECHO "EN SACABOCADO DE 11 POR 13 MILÍMETROS" que sí aparece en el esqueleto de 1997. GARCÍA-ANDRADE añade que tampoco "LAS LESIONES VERTEBRALES SON CONCORDANTES".
Los dos expertos han notado también DISCREPANCIAS EN EL ANÁLISIS DE LA BOCA. Al Che le faltaba un "PREMOLAR INFERIOR IZQUIERDO", según la autopsia de 1967. El informe de 1997 no señala este detalle, pero indica, en cambio, la presencia de un "TERCER MOLAR SUPERIOR IZQUIERDO" (muela del juicio), que no tenía el cadáver del Che. Tanto al médico francés como al doctor Sánchez les sorprende sobremanera la ausencia de referencias al corte quirúrgico de las manos realizado por el Doctor ABRAHAM al cuerpo de GUEVARA. "Esta operación siempre deja marcas visibles y, sin embargo, no lo señalan", dice el catedrático de la Complutense. Cabría sospechar que los huesos de las manos fueron retirados cuando se exhumó el esqueleto, agrega el médico francés.
En esas circunstancias, concuerdan los expertos, sólo un análisis genético habría permitido la identificación "certera" de los restos atribuidos al Che. Pero un análisis independiente y fiable, condiciones que no cumple la supuesta prueba de ADN que Cuba dice ahora, repentinamente, haber realizado. "Yo propuse no hacer el ADN, y la decisión fue consensuada", explicaba en marzo ALEJANDRO INCHAURREGUI, uno de los antropólogos forenses argentinos que estuvieron en VALLEGRANDE. "Sobraba evidencia. Él se hizo una ficha antropométrica y ficha odontológica antes de salir de Cuba, a fin de ser identificados sus restos si moría".
Ahora bien, ¿la documentación presentada por La Habana correspondía realmente a ERNESTO GUEVARA, o pertenecía a otro de los guerrilleros cubanos enterrados en Bolivia? En una conversación telefónica grabada en septiembre, INCHAURREGUI se enfureció cuando se le hizo esta pregunta. "Usted es un miserable por sostener que la identificación de los restos del Che es una falsedad. Claro, yo soy tan estúpido que los cubanos me llevaron de las narices y yo termino firmando un documento que dice que son los restos del Che cuando en realidad no lo son". El antropólogo forense, que ya no trabaja para el EAAF, concluyó nuestra conversación así: "¿Dónde estás vos?". En Madrid... "En Madrid, ¡qué lástima! Porque si no, te mataría".
Obviamente, INCHAURREGUI no es "tan estúpido", pero sí que parece partidario de métodos expeditivos para resolver los problemas. El Che tenía que estar en La Habana antes del 26 de julio de 1997 para celebrar en grande el regreso a casa del hijo pródigo y dar un poco de moral a los cubanos. ERA LA ORDEN DE FIDEL CASTRO. Que no fuera el verdadero, sería, después de todo, un mal menor.






Domingo 21 junio
País
En Quito se estudia hallazgo paleontológico de San Vicente
SAN VICENTE, Manabí
·         Fotos
/data/recursos/fotos/PR17TY210609_228_168.jpg
SAN VICENTE, Manabí. Técnicos de la Escuela Politécnica Nacional y el INPC visitaron el lugar donde están los fósiles.


Desde  el viernes pasado se analizan en la Escuela Politécnica Nacional de Quito parte de los fósiles hallados en una hacienda del sitio La Unión, del cantón San Vicente, Manabí, para determinar qué especie extinguida es la que fue descubierta.
Lo que sí confirma JOSÉ LUIS ROMÁN, paleontólogo de dicho  centro superior, es que el hallazgo es de gran importancia.
Román, junto a JOSÉ LUIS SÁNCHEZ Y DEISY LEÓN, ambos del Instituto Nacional de Patrimonio Cultural (INPC), visitaron la hacienda de GALO RIVADENEIRA, en San Vicente (donde se produjo el hallazgo) y tras verificar el estado de los restos valoraron lo que efectuaron las personas que los antecedieron en las investigaciones, pues sectorizaron la zona  y ampliaron el área de trabajo.

MEDIDAS URGENTES
Dos medidas urgentes se han implementado como normas de precaución para que el área donde se hallaron los restos arqueológicos no se deteriore.
 UNA.- La perforación en un área estratégica para retirar el agua acumulada cerca de los huesos encontrados, pues se divisa acumulación de líquido en el lugar; y,
SEGUNDA.- No se permitirá por el momento el acceso de curiosos con el afán de realizar turismo, ya que pondría en riesgo el sector.

“Es muy necesario que los huesos se sequen para poderlos consolidar, está aflorando el agua naturalmente y se está inundando la parte de los huesos.
Una vez consolidados se continuará con una excavación técnica que ayude a tomar datos para establecer la forma cómo murió el animal, qué le pasó en sí”, manifiesta  Román.
Entre las primeras observaciones que detectó el paleontólogo está el hecho de que el animal fue arrastrado por el sedimento y se depositó sin sufrir mayores cambios. Por ello se requiere hacer excavaciones más técnicas para hacer una extracción lo más completa posible.
Se prevé que en estos días  se conozcan los primeros informes acerca del hallazgo, “pues es necesario recuperar este bien patrimonial”, enfatizó.

En días pasados tras  mediciones y excavaciones, Román determinó en un pronunciamiento preliminar que se trataría  de un mega mamífero que data de unos  10.000 años y cuya masa corporal llegaba a las 4 toneladas, alcanzaba una altura de 3 metros y su cuerpo sobrepasaba los 5 metros de largo.

SEGÚN EL GRUPO DE TÉCNICOS, LOS RESTOS PERTENECERÍAN  A UN MASTODONTE DEL GÉNERO STEGOMOSTODON DE LA ESPECIE WARINGI, PARECIDO AL EXTINTO MAMUT Y EL ACTUAL ELEFANTE.
Trabajos.-
Mientras tanto, en la finca de  RIVADENEIRA, el movimiento es intenso. Nunca pensó que al tratar de hacer un pozo en su propiedad, de 9 hectáreas, para extraer agua para su ganado  iba a encontrar los restos fósiles.
RIVADENEIRA confiesa que luego del hallazgo se ha auto educado sobre paleontología para explicar a sus allegados y visitantes sobre el hallazgo.
El agricultor reseña que en la zona de San Isidro, hace varios años personas del sector encontraron huevos de especies gigantes (del tamaño de un balón de indo fútbol)  pero no le dieron  importancia, por lo que los vendieron a cinco dólares.
Para llegar al sitio de las excavaciones hay que caminar unas lomas hasta que se llega a un valle, al que ahora se lo denomina ‘Valle de los dinosaurios’ por su parecido a la película JURASIC PARK, señala  RIVADENEIRA, quien en los últimos días recibe a muchas personas, entre curiosos, periodistas  y científicos.
En el valle actualmente laboran dos volquetes y una retroexcavadora, que  retiran la tierra en un área de 30 x 30 metros y a una profundidad de 10 metros, donde  está lo que sería la mandíbula del fósil.

                                                  FÓSIL

Megaterio
Hace dos semanas los paleontólogos y arqueólogos que trabajan en la zona indicaron que los restos pertenecían a un megaterio (perezoso gigante), pero a medida que encontraron más vestigios y por la forma de los fósiles descartaron que se trataba de esa especie.

Turismo
Luego que concluyan las excavaciones, el Consejo Provincial de Manabí prometió lastrar la vía de dos kilómetros, para que posteriormente los turistas y pobladores puedan acceder y salir con facilidad del lugar del hallazgo en el sitio La Unión, de San Vicente.

http://www.eluniverso.com/data/recursos/fotos/osamentasMastodonte.gif


CRONOLOGÍA DE LOS ESTUDIOS Y DESCUBRIMIENTOS ARQUEOLÓGICOS


·        40000 a-a.- Colección de PUNTAS DE FLECHA
De DON EMILIO BONIFAZ.- Realizada durante  su actividad profesional de por vida, sometidas al método de hidratación de la obsidiana (Pichincha).

·        38000 a-a.- MADERAS DE ALANGASI.-
Halladas en la CANCAHUA DE CACHIHUAICO EN ALANGASÍ (Pichincha).

·        28762 a-a.- HOMBRE DE OTAVALO.-
Localizado en la HACIENDA QUINCHUCQUI en el LOMERÍO DE MARGALOMA cerca de OTAVALO (Imbabura)

·        15000 = 3200 a-a.- DOS FIGURAS ZOOMORFAS TALLADAS EN MADERA DE CUMBAYA.-
Halladas por D. Carlos Manuel Larrea en el túnel de agua que se construía para la planta eléctrica de Quito (Pichincha).
·        15000 a 16000 a-a.- El Inga.-
ROBERT E. BELL Y WILLIAM MAYOR OAKES descubrieron al sureste de Quito, en las laderas del VOLCÁN ILALÓ y JUNTO AL RÍO INGA, afluente del Chila  millares de lascas, puntas de flecha y mucho material lítico (Pichincha).
·        10810 a-a.- AMANTES DE SUMPA.-
Es el cementerio más antiguo, siendo lo espectacular del sitio 80 el singular entierro de los AMANTES DE SUMPA, consistente en dos individuos que están abrazados. Se localiza en el río las Vegas y río Hondo, al sureste de Santa Elena (Guayas).
·        10810 a-a.- COMPLEJO PRECERÁMICO LAS VEGAS.-
KAREN STOTHERT descubrió este complejo arqueológico en el que halló osamentas de animales mamíferos silvestres, huesos de reptiles, aves, peces, caparazones de moluscos y crustáceos, artefactos de concha y fragmentos de madera, instrumentos de hueso y una riquísima industria lítica, ubicando a Las Vegas, al sureste del cantón Santa Elena (Guayas).
·        10500 a-a.- PRECERÁMICO CUBILAN.-
MATHILDE THEMME descubrió en el páramo a 3.000 m.s.n.m. un fabu­loso pre cerámico con rico material lítico y trazas de huesos de mamíferos en una vertiente del río Oña (Loja).
·        10010 a-a.- CHOBSHI (Cueva Negra)
GUSTAVO REINOSO HERMIDA Y NICANOR MERCHÁN hallaron en la quebrada de Puente Seco cerca del CANTÓN SIGSIG a 2.400 m.s.n.m. un maravilloso pre cerámico constante de lascas, raspadores, escariadores y puntas de flecha, una infinidad de material lítico (Azuay).
·        10000 a-a.- JONDACHI.-
En el VALLE DEL RÍO MISAHUALLÍ entre COTUNDO Y JONDACHI, en la zona del Alto Napo, y a 650 m.s.n.m., EL PADRE PORRAS halló un pre cerámico con lascas y puntas de flecha (Napo).
·        8000 a-a.- PUNTA DE FLECHA EN MASTODONTE DE ALANGASI POR CAZADORES PREHISTÓRICOS DE ILALÓ.-
FRANS SPILLMAN encontró en un depósito de cancagua en el cerro de ILALÓ, cercano a ALANGASÍ, una punta de flecha incrustada en el cráneo de un mastodonte, y el DR. ANTONIO SANTIANA realizó los estudios pertinentes (Pichincha).
·        8000 a-a.- HOMBRE DE ALANGASÍ.-
EL DR. FRANZ SPILLMAN encontró en la QUEBRADA DE CACHIHUAICO en el VOLCÁN ILALÓ, cercano a ALANGASI un cráneo prehistórico que, estudiado y datado, arrojó esta antigüedad (Pichincha).
·        5000 a-a.- HOMBRE DE PUNÍN.-
G.H. TATE Y ROAUL ANTHONY hallaron en la QUEBRADA DE CHALANG en PUNÍN, un cráneo prehistórico con características DOLICOCEFÁLICAS y gran antigüedad (Chimborazo).
 4000 a-a.- HOMBRE DE PALTACALO.-
EL DR. PAÚL RIVET halló en las cuevas del río Jubones, cercanos a PALTACALO en la Cordillera de Chilla cráneos de gran antigüedad. (El Oro).
 A CONTINUACIÓN FASES EN ESTUDIO, SIN UNA COMPLETA CRONOLOGÍA Y NI CONTEXTO ARQUEOLÓGICO, QUE FLUCTÚAN ENTRE 10.000 A 3.200 A.A.
·        10000 a-a.- EXACTO.-
Trabajado por EDWARD LANNING entre La Libertad y Ancón. Material Lítico (Guayas).
·        8000 a-a.- MANANTIAL.-
Estudiado por EDWARD LANNING a orillas del río Manantial. Material lítico (Guayas).
·        7000 a-a.- CAROLINA.-
Investigado por EDWARD LANNING entre Santa Rosa, LA MILINA y La Libertad. Material Lítico (Guayas).
·        3500 a-a.- REAL ALTO.-
Fue descubierto por los arqueólogos JORGE MARCOS Y DONAL LATHRAP a dos kilómetros del caserío de Manantial en el CAMINO A CHANDUY. Material Lítico. Corresponde a una etapa en que sus hombres realizaban labores de caza de aves y animales, pesca en los ríos y el  mar y recolección de frutos (Guayas).
·        3200 a-a.- SAN PEDRO DE VALDIVIA.-
Descubierto por HENNING BISCHOP Y JULIO VITERI GAMBOA. Presentaron la hipótesis de una ocupación pre cerámica, por debajo de las capas culturales más profundas del Periodo Formativo Temprano de Valdivia, en base a que los niveles inferiores del corte no contenían fragmento alguno de barro (Guayas).
·        La Ponga.-
Trabajado por Francisco Huerta Rendón en La Ponga. Material lítico (Guayas).
·        SINCHAL.-
Estudiado por GORKI  ELIZALDE  MADRANDA EN SINCHAL. Punta de flecha (Guayas).
·        PALMAR. LA LIBERTAD, SALINAS, POSORJA, PALMA DE  PICHILINGO, LOMA ALTA.
Estudiado por PRESLEY NORTON.
·        SITIO OSGE 46
Estudiado por HANS MAROTZKE
·        GUANGALA
Estudiado por EDWARD LANNING (Guayas)
·        CUEVA LA DIBUJADA
Estudiado por JULIO VITERI GAMBOA (MANABÍ).
Todos ellos con  abundante lítica en las más variadas clases.
·        CHILTAZON.-
Fue descubierto por MARÍA ANGÉLICA CARLUCCI (Carchi).
·        OTAVALO.-
Lo encontró MARÍA ANGÉLICA CARLUCCI (Imbabura)
·        CUEVA DE LOS SIGNOS ZODIACALES.- 
Lo descubrió DON JORGE VÁSQUES FULLER con una infinidad de signos del zodíaco y pinturas tipo rupestre (Imbabura).
·        CAYAMBE, TABACUNDO, COTOCOLLAO, NAYON, TUMBACO Y PUENGASÍ
 Fueron encontrados por MARÍA ANGÉLICA CARLUCCI (Pichincha).
·        UOA Y URCUHAYCO.-
Son otros dos pre cerámicos encontrados con mucho material lítico (Pichincha).
·        NARRIO.-
EZEQUIEL CLAVIJO lo descubrió en una colina junto a la población de Cañar. (Cañar).
·        7600 a-a.- CURUTAQUÍ-
GUSTAVO REINOSO HERMIDA Y NICANOR MERCHÁN lo hallaron en una  colina al este de Cuenca (Azuay).
·        CHORDELEG Y OTA.-
Fueron estudiados por MARÍA ANGÉLICA CARLUCCI, cerca de CHORDELEG, al oriente de una quebrada en Oña (Azuay).
SON DIGNAS DE ANOTAR POR EL ESTUDIO QUE ACTUALMENTE ALLÍ SE REALIZA
·        PALTACALO.-
Su fauna PLEISTOCÉNICA (El Oro).
·        PUYANGO.-
Sus bosques petrificados (El Oro).
·        TRENZILLAS.-
La huella cultural y arquitectónica del hombre de ayer (El Oro).
·        CHAPEL-
Ruinas arquitectónicas (El Oro).
·        ZARUMA.-
Sus petroglifos  (El Oro).
·        SABADILLO.
Sus ruinas en el río Amarillo del cantón ZARUMA (El Oro).
·        LA CHORERA.-
Sus ruinas en La Parroquia GUISHAGUINA del Cantón ZARUMA (El Oro).
·        BUZA.-
Sus ruinas en río Calera del cantón ZARUMA (El Oro).
·        SALVIAS.-
Sus ruinas en río Salvias del Cantón ZARUMA (El Oro).
·        CACHICARANA.-
Sus ruinas en la Parroquia Huertas del Cantón ZARUMA (El Oro).
·        PUEBLOVIEJO.-
Sus ruinas en PACCHA del cantón Atahualpa  (El Oro).
·        HUAYQUICHUMA Y LOS CEDROS.-
En la Parroquia Huertas del Cantón ZARUMA (El Oro).
·        CHIOLA.
Sus ruinas en la Parroquia PACCHA del Cantón Atahualpa (El Oro).
·        SHURQUILLO.-
Sus ruinas da la Parroquia PACCHA del Cantón Atahualpa (El Oro).
·        CHINCHILLOS.-
Sus ruinas de La parroquia PACCHA del  Cantón Atahualpa (El Oro).
·        SAN ANTONIO.-
Sus ruinas de la Parroquia PACCHA del Cantón Atahualpa (El Oro).
·        CERRO DE ARCOS.-
Sus ruinas en la Parroquia GUANAZÁN en el Cantón ZARUMA (El Oro).
·        PAPALLACTA Y CUEVA DE PETACAURCU.-
Los descubrió la Doctora MARÍA  ANGÉLICA CARLUCCI en las cercanías de PAPALLACTA y en la cuenca del río Napo a 3.000 m.s.n.m. (Napo).
·        4000 A 1600 A.C.- FORMATIVO  TEMPRANO VALDIVIA.-
EMILIO ESTRADA Y JULIO VITERI GAMBOA hallaron esta cultura formada por un pueblo de pescadores y navegantes que incursionaron en una generalizada agricultura, brindando una singular cerámica decorada  geométricamente predominando los colores rojo, negro y gris. Siendo los creadores de la agricultura en camellones y la formación de centros urbanos más antiguos de América. (Guayas).
·        1600 A 200 A.C. FORMATIVO MEDIO MACHALILLA.-
EMILIO ESTRADA. BETTY MEGGERS Y CLIFFORD EVANS, descubrieron  en el pueblo de MACHALILLA, al sur de Manabí y costa norte del   Guayas, un pueblo que destacó por su cerámica fina pulida y hermosa, con colores básicos  rojo y negro y sus ojos "grano de caté”, y fueron expertos navegantes (Manabí).
·        1500 a.C.-Formativo Medio San Pablo.-
TOMAS MAYER descubrió cerca de San Pablo del Lago una bellísima cerámica (Imbabura).
·        1500 A.C.- FORMATIVO MEDIO COLOCOLLAO.-
Pedro Porras encontró en COTOCOLLAO al norte de Quito trazas de una cerámica muy delicada (Pichincha).
·        1500 A.C.- FORMATIVO MEDIO CERRO NARRÍO TEMPRANO  
COLLIER  Y JOHN   MURRA establecieron que  esta  cultura  es el resultado de una difusión de MACHALILLA y Chorrera hacia  la Sierra Ecuatoriana (Cañar).
·        1500 AC FORMATIVO MEDIO CHIGUAZÁ
Descubrió su asiento el padre Pedro Porras entre  los  ríos CUMBARATZA y Santiago y las orillas del río PALORA en la desembocadura del río Pastaza (Santiago-Morona)
·        1800 a 1000 a.C.- Formativo Medio Pastaza-
Fue descubierto por el Padre Pedro Porras en la orilla  derecha del río HUASAGA, afluente del Pastaza, cerca  de la frontera derecha con el Perú (Santiago-Morona).
·        1400AC.- INTEGRACIÓN: COTACOCHA.-
Se localiza a orillas del NAPO. Nuevo ROCAFUERTE, COTOCOCHA y TIPUTINE, siendo estudiada por BETTY MEGGERS Y  CLIFFORD EVANS
·        Integración: Pastaza.-
Se asienta sobre la margen derecha del río HUASACA.
·         Integración: Macas.-
Se localiza en los alrededores de Macas (Santiago-Morona).


CONCLUSIONES
Un Antropólogo Forense debe poseer un conocimiento profundizado de una amplia gama de temas técnicos y científicos sumamente especializados. Debe tener experiencia y entender los matices anatómicos y técnicos necesarios para analizar correctamente un esqueleto y su contexto evidenciario.
La complejidad de esta disciplina hace imperativo que las autoridades competentes llamen a un especialista calificado y actualizado siempre que los restos estén descompuestos gravemente, desmembrados, o destrozados. Esto es especialmente necesario en una sociedad contenciosa de hoy,   donde un Abogado experto puede destruir todo un caso armado de una manera hermética si un juicio de expertos es débil o falla. Por otra parte, una causa penal fuerte de la otra parte  puede comprometer la credibilidad, del Antropólogo Forense debido a una deficiencia en el entrenamiento o carencia de la familiaridad con la literatura más actual y las ventajas, las responsabilidades, y las limitaciones de ella.
Finalmente, los avances tales como correo electrónico, aumentan grandemente el nivel de comunicación local, nacional, y del internacional entre científicos forenses y el acceso inmediato a los especialistas en todas las áreas.
Muchos Antropólogos Forenses calificados pueden sugerir como autoridades al mejor profesional de su área.









REFERENCIAS
1.  is.can, M. Y., Rise of forensic anthropology. Yearbk. Phys. AnthropoL, 31, 203, 1988.
2. Ís,can, M. Y, Ed., Age Markers in the Human Skeleton, Charles C Thomas, Springfield, IL, 1989.
3. Krogman, W. M. and Lícan, M. Y, 7".*!!; Human Skeleton in Forensic Medicine, Charles C Thomas, Springfield, IL, 1986.
4. ís.can, M. Y. and Kennedy, K.A. R., Eds., Reconstruction ofLifefrom the Skele­ton, Wiíey-Liss, New York, 1989.
5. ís.can, M. Y. and HeJraer, R., Eds., forensic. Annlysá ofthe Skull, Wiley-l.iss, New York, 1993.
6. Rathbun, T. A. and Buikstra, ]. E., Eds., Human Identification: Case Studies in Forensic Anthropology, Charles C Thomas, Springfield, IL,1984.
7. Stewart, T. D., Essentials of Forensic Atithropolngy, Charles C Thomas, Spring­field, 11,1979.
8. Reichs, K. I.. .Ed., Forensic Ostcohgy, Charles C Thomas, Springfield, IL.1986.
9. Shipman, P., Life Hislory ufa Fossü: An Introduction to Tnphonomy and Paleo-ecology, Harvard University Press, Cambridge, 1981.
10.  Yoshino, M., Miyasaka, S., Sato, M., and Seta, S., Electron microscópica! study on the estimation of the burial time of the compact bone under the ground. Repon ofthe National Research Insritute Pólice Science, 38, I. I985.
11. Mann, R. W., Bass, W. M., and Meadows, L., Time since death and decompo-sition of the human body: variables and observatiorii in case and experimenta! íield studies. /. forensic Sci., 35, 103, 1990.
12. MÍCO72Í, M. S., Positnortetn Change in Human and Animal Reinains, Charles C Thomas, Springfidd, IL.I991.
13. Bass, W. M., Is it possible to consume a body completely in a fire?, in Human Identification: Case Síudtes in Forensic Anthropoíogy, Rathbun, T. A. and Buik­stra, J. E., Eds., Charles C Thomas, Springfield, IL.1984, 136.
.14. Massler, M., Schour, I., and Poncher, H. G. Developmental pattern of the child as reflected in the cakification pattern of teeth./iw. /. Oís. Child., 62, 33,1941.
15. El-K'oíely, A., and Is,can, M. Y., Assessment of age from the dentition in chil-dren, in Age Markers in the Human Skeleton, Í$can. M. Y, Ed., Charles C Tho­mas, Springfield, IL.1989, 237.
16. Sundick, R. I., Human skcletal growth and age determiuation. Homo, 29, 228, 197S.
17. ts.can, M.Y., I.oth, S. R., and Scheuerman, E. H., Age assessment from the sternal end of the rib and pubic symphysis: a systemaric comparison. Antkro-pologie (Fragüe), 30, 41, 1992.
18.  Dudar, ¡. C., Estimating Adult Skeletal Age at Death Using Morphological and Histológica! Rib Techniques, M.A. Thesis, University of Guclph, 1992.
LINCOGRAFÍA
AUTOR: JOSÉ SALTOS LEON